Contar historias que explican trocitos de mundos

Por Sílvia Melero. Tener fe en tu historia y entusiasmo al contarla. Elementos indispensables para la periodista Leila Guerriero, junto a un tercer componente universal. “Hay un universal que recorre las historias: el triunfo, el amor, la felicidad, los sueños, la lucha contra las tragedias… Eso bien contado hace que alguien se reconozca en la historia. Buscar el universal es fundamental. Todas las grandes historias tienen ese universal que hace que nos siga interesando leerlas aunque sean realidades ajenas”.

Coincide con ella el también periodista Bakala Kimani. “En una historia individual, gente a miles de kilómetros puede encontrar inspiración, motivación. No sólo a título personal sino también colectivo”. Y un tercer periodista, Agus Morales, añade que “en esta sociedad compulsiva dónde todo es volátil, lo que tiene voluntad de permanencia es lo que queda“. Se refiere a la crónica. “Le queda terreno porque tiene voluntad de permanencia, igual que la poesía. Puede que no tenga sentido utilitarista, pero ¿cómo no va a tener sentido la poesía? Sirve para todo y para nada”. Leila reafirma que no sólo hay que pensar las cosas según la utilidad. “La poesía es inútil pero es mejor que exista. Es mejor que exista la Novena Sinfonía de Beethoven aunque sea inútil. La crónica sirve para contar historias, es una mirada que ayuda a comprender un mundo cada vez más complejo. Las historias que se narran en términos de reduccionismo son un insulto al lector y yo  aspiro a pensar que los lectores son inteligentes”. Cita a otro periodista argentino. “Martín Caparrós dice que todo este trabajo de estos años lo está preparando para contar la crónica más difícil de su vida: la crónica de su manzana, de su barrio”.

“No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia” – Kimani

Los tres charlan sobre estos temas porque participan en el encuentro ‘Contar historias que explican el mundo’, organizado por la Coordinadora de ONGD para ahondar en la responsabilidad periodística y de las organizaciones no gubernamentales a la hora de explicar los contextos informativos. Un encuentro que se celebró en Madrid el pasado 8 de noviembre, moderado por Yolanda  Polo, responsable de comunicación de la Coordinadora. Y los tres coinciden en que sí se puede entender el mundo a través de una pequeña historia.

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Diálogos Comunicambio: Contar historias que cuentan el mundo | Fuente: Coordinadora ONGD

A la pregunta de Yolanda sobre si los medios hablan más de las personas empobrecidas que de los causantes de la pobreza, responde Bakala que quienes los financian son los ricos. “Esto condiciona la línea editorial. La mano que da es la mano que manda. La falta de autonomía financiera afecta a medios, periodistas y ONG. No se piensa en las necesidades reales de los ciudadanos de países del Sur sino en los temas que interesan en el Norte”.

Bakala Kimani es escritor, docente y periodista congoleño especializado en cooperación internacional y migración. Dirige la revista AfroKairós desde donde intenta romper estereotipos sobre África. “Como migrante he sufrido los estereotipos que se nos aplican. Te preguntan antes de dónde eres que cómo te llamas. Y si dices el país, automáticamente te aplican todo lo que han oído del Congo. Están condicionados, la relación es sesgada. No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia”.

Según Agus Morales, director de la revista 5W, nunca puede olvidarse la denuncia, sin perder de vista otros temas. “Hay que hablar del coltán pero también contar la historia de una compañía de teatro de Kinshasa”.

Leila Guerriero, escritora, editora para América Latina de la Revista Gato Pardo y directora de la colección Mirada crónica, echa en falta en las historias periodísticas el lado bueno de la vida. “Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error”.

Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error” – Guerriero

Llega el momento de hablar de las ONGD. Bakala afirma que en España no existen como tal porque reciben subvenciones gubernamentales. “No quiero ONG en mi país. Si de verdad me quieres ayudar, haz incidencia política en tu país, aquí, dile a tu Gobierno que no venda armas al mío, que no abuse de nuestros recursos”. Agus considera que el objetivo de una ONG debería ser desaparecer, en el plano teórico. “En los lugares del mundo donde está sufriendo la gente no hay corresponsales, hay ONG”. Por eso a veces las organizaciones son una vía para que muchos periodistas puedan conocer las realidades de otros países ante la falta de inversión de los medios en información internacional.

Y luego están los lugares de los que habla todo el mundo. “Hay que escoger. Vale más lo que no hagas que lo que sí. Si van cientos de medios a un mismo sitio para una cobertura, igual no tienes que ir tú para contar lo mismo porque se diluye tu personalidad y es preferible ir dentro de tres meses para contar lo que nadie cuenta. Hay que romper el círculo vicioso de la comunicación de masas”. Leila recuerda lo que le dijo un profesor cuando ella llegaba tarde a clase: “Entre la espada y la pared, siempre se puede elegir la espada”. Así que se elige llegar tarde. “Todos en masa a cubrir a Trump. Hay que elegir. Tenemos la responsabilidad de dar la batalla y no aceptar todo. Creo que todo empieza con una mirada. Si hay 700 periodistas cubriendo a Trump, difícil tener otra mirada y elaborar un relato distinto”. Hace también referencia al caso de Aylan, el niño refugiado que murió ahogado en el mar. “El reto para los periodistas es cómo visibilizar esas tragedias sin naturalizarlas. Los periodistas no tenemos que salvar el mundo pero sí agitar la conciencia ciudadana.”. Para ella la función del periodismo no es cambiar el mundo. Bakala sí considera que los periodistas “podemos ayudar a transformar el mundo, no sólo contarlo, sino que lo que contamos tenga incidencia”. Leila subraya la labor de vigilancia y denuncia de los medios. “Hay situaciones que al visibilizarlas cambian, la palabra tiene un poder, claro, no hay escritura que sea inocente. La escritura tiene una intención. Tenemos que contar para que golpee”.

Silvia Melero es periodista freelance, colabora en la revista 21 y El Asombrario y dirige los proyectos Cómo lo Cuento, Desinstrumentados y Luto en Colores.

Devreporter Network: cambiando la relación entre periodistas y ONG

Por Montse Santolino. Durante el último trimestre del 2015 se han acumulado los datos y los informes negativos sobre la independencia de los medios y la libertad de prensa en España. En septiembre el Comité de Protección de Periodistas alertaba sobre la “ley mordaza”, y en noviembre el International Press Institute hablaba abiertamente de control político y económico de la información. El New York Times se hizo eco con un artículo titulado “Los medios de información españoles, bajo la opresión del gobierno y la deuda”.

Los problemas económicos de los medios han afectado muy especialmente al periodismo internacional, mucho más caro de producir que las tertulias, los reality show o todas las noticias refrito o las noticias-lista (“10 cosas que”) de los medios digitales. Aunque desde 2008 los periodistas han creado 579 medios para autoemplearse (de los cuales sobreviven 458), los dedicados a la información internacional han sido solo doce, prácticamente la excepción. Peligrosa paradoja que cuanto más interdependientes somos y más inmersos estamos en crisis globales, ya sea la de las migraciones, el terrorismo yihadista o el cambio climático, menos información internacional, y de menos calidad, seamos capaces de producir y consumir.

Esta situación impacta de manera directa en las organizaciones que trabajan en cooperación internacional, paz y derechos humanos en el ámbito internacional puesto que sin una buena información internacional es muy difícil que la ciudadanía entienda dónde, cómo y por qué trabajan en otros países. Durante los años de la crisis estas organizaciones han visto como, al tiempo que se reducía el espacio informativo para abordar la realidad internacional se justificaban, por ejemplo, los recortes en ayuda al desarrollo por el desinterés de la ciudadanía. Lamentablemente, sin embargo, el desinterés de la ciudadanía afecta a la política exterior en general. Como se afirmaba en 5W, una de las pocas publicaciones especializadas en periodismo internacional surgidas en estos años, la política exterior ha estado prácticamente ausente en los debates electorales. Apenas ha habido preguntas sobre la intervención en Síria, y ha pasado prácticamente desapercibido el atentado en la embajada de Kabul, o la dimisión del embajador en Índia.

Ante esta difícil realidad, desde Lafede.cat hemos intentado que el proyecto europeo transregional DevReporter Network que lideramos, nos sirviera como espacio de reflexión y debate sobre la calidad de la información internacional, y sobre cómo renovar y actualizar la relación entre ONG y medios de comunicación. Durante tres años, y en plena crisis, tanto del sector de la cooperación como de los medios, hemos realizado diferentes actividades (estudios, cursos, fórums, talleres) de intercambio entre académicos, periodistas y comunicadoras de ONG, actividades que han confirmado en muchos casos el desconocimiento y los prejuicios mutuos, pero también un malestar común por la escasez de espacio para abordar los conflictos internacionales, la realidad de los países empobrecidos, o el sistema de cooperación internacional. Por un lado medios condicionados por las lógicas del infotainment y la precarización profesional, con periodistas sin tiempo ni posibilidad de especializarse, editando dossiers enviados desde las ONG o viajando únicamente de su mano. Y, por el otro, códigos éticos de consumo interno o múltiples esfuerzos por cambiar la imagen del trabajo de cooperación y desarrollo que chocan con poderosos “frames” e ideas antiguas que, al tiempo, se reproducen a través de campañas de captación de fondos y repercuten negativamente en la credibilidad de las ONG como fuente informativa. Si algo ha quedado patente es que las “rutinas” informativas de cada actor y las dinámicas de instrumentalización mutua resultan un obstáculo a la hora de garantizar el derecho a la información de la ciudadanía.

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Dos de los frutos más importantes de este proyecto europeo han sido las Becas DevReporter y el Vademecum Devreporter. Los socios del proyecto hemos querido facilitar la colaboración entre periodistas, medios y ONG financiando 18 reportajes o proyectos periodísticos presentados de manera conjunta, y con el compromiso de responder a criterios de información y comunicación transformadores. Los trabajos becados han sido los que mejor respondieron a exigencias cómo presentar problemáticas suficientemente contextualizadas, diversidad de fuentes, protagonismo de los actores del Sur, perspectiva de género o un enfoque de interdependencia global. Hasta el 11 de enero está abierta la votación popular para escoger los mejores reportajes de Catalunya, Rhone-Alpes y Piamonte. Los trabajos producidos en Catalunya versan sobre la extracción del coltán en República democrática del Congo; la lucha de las mujeres contra la minería a cielo abierto en Perú; el derecho a la salud en Marruecos; la relación entre los fondos buitre y la burbuja inmobiliaria; la reconstrucción de Haití, y la falta de control del Gobierno catalán sobre las condiciones en que se producen los aparatos electrónicos o los productos textiles que adquiere.

Finalmente, el Vademécum, quiere ir más allá de los códigos éticos y deontológicos de cada sector, para plantear un nuevo código informativo común y compartido, que permita nuevas formas de colaboración. Este nuevo documento plantea, en primer lugar, superar el periodismo internacional de crisis y emergencias continuas y inconnexas y favorecer un periodismo contextualizado, que no eluda la complejidad, que de seguimiento a los temas y además se ocupe de dar cobertura a las soluciones y alternativas que proponen las organizaciones y sociedades civiles del Norte y el Sur. En el mismo sentido, y recuperando lo mejor de los códigos éticos de periodistas y ONG, propone presentar a todos los países y comunidades con dignidad, en toda su diversidad, y evitando el sensacionalismo y la victimización, y conceder el protagonismo que merecen a todas las fuentes del Sur, tanto directas como indirectas. El proyecto Devreporter considera inaplazables las redes y alianzas con los medios y los periodistas de los países empobrecidos para avanzar hacia un periodismo más justo y representativo de la realidad global.

El nuevo periodismo internacional que plantea DevReporter, después de múltiples debates con profesionales mayoritariamente europeos, catalanes, franceses e italianos, pero también con periodistas centroafricanos, burkinabeses, haitianos o ecuatorianos, propone favorecer la dimensión y la comprensión global de los hechos explicando las interdependencias entre el Norte global y el Sur global, y buscar fórmulas para que la realidad internacional se aborde desde los medios locales, y se exploren todas las posibilidades para generar un nuevo periodismo de proximidad con una mirada transnacional.

Finalmente, y en lo referente a la cooperación internacional, el Vademecum plantea resistir a la “oenegenización” de la información, facilitar el conocimiento de los paises empobrecidos en todas sus dimensiones, abordar la cooperación internacional desde una visión integral capaz de diferenciar los diferentes ámbitos de trabajo (emergencia, cooperación, incidencia política), y evitar la información-spot sobre la cooperación y los proyectos o campañas de los actores de la solidaridad.

El proyecto Devreporter celebrará su fórum final en Barcelona en febrero de 2016. Entonces se presentará formalmente el Vademecum y se concederán los premios a los mejores reportajes producidos. La voluntad de Lafede.cat y sus socios es conseguir financiación para una segunda fase en la cual ampliar y mejorar los espacios de encuentro entre periodistas y comunicadores de ONG, y las herramientas comunes. Una de las conclusiones más claras del proyecto Devreporter es que los espacios de representación de periodistas y ONG, ya sean coordinadoras de ONG o colegios profesionales, sindicatos o colectivos de periodistas son actores clave para facilitar el diálogo y, conseguir, finalmente, nuevos estándares y acuerdos para un periodismo internacional responsable. Los premios DevReporter siguen, en ese sentido, la estela de los Premios Enfoque, iniciativa pionera de la Congde que, en tiempos muy complicados, ha premiado a los mejores profesionales y las mejores prácticas periodísticas. Ojalá que ambos proyectos puedan converger en el futuro.

Montse Santolino es periodista (LaDirecta.cat) y Responsable de Comunicación LaFede.cat-organizaciones para la justicia global.