III Edición Premios Enfoque (2016)

  • Casi 9.000 personas participaron en esta votación ciudadana que reconoce prácticas periodísticas enfocadas y desenfocadas de acuerdo a la defensa de los derechos humanos, la justicia social, y el respeto por las minorías y por el medio ambiente.
  • Este año, los Premios incluyen la categoría especial Tercer Sector, con la que se reconoce y se visibiliza “a medios que trabajan por el derecho a la comunicación de colectivos normalmente ausentes en los grandes medios.
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Premiados y nomidados a los Premios Enfoque. Imagen Carmen Álvarez

25 de febrero de 2016. Desde la defensa de la información como derecho humano, los Premios Enfoque fomentan la vigilancia ciudadana sobre el ejercicio periodístico. Los premios reconocen el trabajo de tres profesionales en cada categoría con el fin de destacar prácticas periodísticas colectivas.

MEDIO ENFOCADO:
Eldiario.es
La Marea
Pikara Magazine

MEDIO DESENFOCADO
13 TV
Intereconomía
La Razón

PROGRAMA ENFOCADO
Carne Cruda
El Intermedio
Salvados

PROGRAMA DESENFOCADO
El Cascabel al Gato
El Gato al Agua
Informativos TVE

PERIODISTA MUJER ENFOCADA
Ana Pastor
Olga Rodríguez
Pepa Bueno

PERIODISTA MUJER DESENFOCADA
Curri Valenzuela
Isabel San Sebastián
Mariló Montero

PERIODISTA HOMBRE ENFOCADO
Ignacio Escolar
Iñaki Gabilondo
Jordi Évole

PERIODISTA HOMBRE DESENFOCADO
Eduardo Inda
Federico Jiménez Losantos
Francisco Marhuenda

CATEGORÍA ESPECIAL: MEDIO DEL TERCER SECTOR
La Marea
Pikara Magazine
Periodismo Humano

Los medios, programas y periodistas con mayor número de votos en cada categoría recibieron la Lupa Especial del Público.

MEDIO ENFOCADO:
Eldiario.es

MEDIO DESENFOCADO
La Razón

PROGRAMA ENFOCADO
Salvados

PROGRAMA DESENFOCADO
El Gato al Agua

PERIODISTA MUJER ENFOCADA
Olga Rodríguez

PERIODISTA MUJER DESENFOCADA 
Mariló Montero

PERIODISTA HOMBRE ENFOCADO
Jordi Évole

PERIODISTA HOMBRE DESENFOCADO
Federico Jiménez Losantos

CATEGORÍA ESPECIAL: MEDIO DEL TERCER SECTOR
La Marea

Ver la gala completa

Premios Enfoque

Estos Premios parten de la defensa de la información como un derecho humano y la necesaria vigilancia ciudadana sobre el ejercicio periodístico y su función social del periodismo -concretada en el respeto y la promoción de los Derechos Humanos y los ideales de justicia social, de género y ambiental-. Los galardones reconocen prácticas adecuadas a esa función (enfocadas) o mejorables (desenfocadas). Quien otorga los premios es la ciudadanía y quien facilita el proceso un equipo de profesionales y estudiantes con el respaldo de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad Jaume I de Castellón.

Clica aquí si quieres recordar los/as nomidados y finalistas a la III Edición de los Premios.

Más información: 695 940 370 premiosenfoque@gmail.com

¡Entregamos los Premios!

Llega uno de los momentos más esperados de la III Edición de los Premios Enfoque: la gala de entrega de los galardones.

La gala será  hoy a las 20 horas en la sala Ramón Gómez de la Serna del Círculo de Bellas Artes (Madrid). En ella, se entregarán los premios a los medios, programas/secciones y periodistas enfocados/as y desenfocados/as. Podrá seguirse la gala por streaming aquí.

A lo largo del acto, al que también asistirán algunas de personas finalistas, se harán públicos los programas, profesionales y medios galardonados con la ‘Lupa Especial del Público’, un reconocimiento a quienes han recibido más votos de la ciudadanía.

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Como el año pasado, la actriz Carmen Mayordomo conducirá la gala; en esta ocasión le acompañará el director, dramaturgo y músico Manuel De. Ambos, de manera solidaria, dirigirán una gala en la que conoceremos de primera mano la opinión de la ciudadanía y los/las finalistas. Contaremos también con el apoyo solidario del estilista Pierpaoloalvaro.  El acto finalizará con la actuación de La Solfónica.

III Edición Premios Enfoque: finalistas y nomidados/as

La metodología de los Premios Enfoque se basa en dos partes bien diferenciadas:
1ª fase) Encuesta a profesionales de la comunicación.
2ª fase) Votación abierta a la ciudadanía. Disponible aquí hasta el 9 de febrero de 2016.

En la III Edición de los Premios, 228 profesionales de la comunicación (academia, medios de comunicación y movimientos sociales) respondieron a la encuesta cerrada. Los resultados fueron muchos y dispares. Del total, únicamente quienes recibieron cinco votos o más pasaron a la votación abierta.

A petición de varias sugerencias de años anteriores, os mostramos el listado completo, por orden alfabético, de todos los/las finalistas y nominados/as de la III Edición de los Premios Enfoque.Accede aquí

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También te puede interesar la descripción de la metodología de los Premios, el artículo que detalla el porqué de la metodología y la existencia de división premios enfoque/desenfoque o éste que argumenta la necesidad de diferenciar la categoría de periodistas en hombres y mujeres.

Para cualquier duda o sugerencia, contacta con nosotros a premiosenfoque@gmail.com

*Equipo Premios Enfoque

Rosebell Kagumire, periodista ugandesa: “Estamos lejos de conseguir un retrato justo sobre la complejidad de los países africanos”

Quisimos que nos hablaran de África y sus imágenes en los medios occidentales desde el propio continente. Contactamos con la periodista ugandesa Rosebell Kagumire que aceptó cordialmente y nos envió este vídeo. Especializada en comunicación multimedia y estrategias digitales, cuenta con una larga experiencia en la defensa de los derechos de las mujeres, migración, paz y seguridad en África.

Para Kagumire, ahora más que nunca las narraciones sobre las realidades del continente no pertenecen a los periodistas occidentales porque la población africana tiene la capacidad  de responder cuando los medios no juegan limpio.

 

¿Un sueño, una pesadilla o todo lo contrario?

Por Sílvia Chocarro. Te despiertas una mañana, te preparas un café y enciendes la radio para escuchar las noticias. Silencio.  No se oye nada. Enciendes la televisión. Pantalla en negro. No hay señal. Te conectas a internet. Aparece un mensaje que dice: “Este servicio ya no existe”. Sales a la calle a comprarte el periódico y cuando llegas al quiosco está “cerrado hasta nuevo aviso”.

Te preguntas cómo te vas a enterar de quién ganó el debate electoral. Por no hablar del reportaje de investigación que anunciaron sobre la corrupción del gobierno municipal. Esto sí que te da rabia, ahora que por fin los habían pillado. Además, querías leer el análisis sobre la cumbre del cambio climático para entender qué es lo que está en juego. Y te vas a perder la entrevista que le hacían hoy a tu escritora favorita. Claro, y la tertulia de la tres. Por cierto, ¿quién habrá ganado el partido de ayer?

Te despiertas a la mañana siguiente. No hay radio, ni tele, ni periódicos ni internet.

«Te preguntas si tendrías que haber dicho algo cuando empezaron a censurar contenidos en Internet»

Y entonces te planteas si deberías salir a la calle a protestar, ahora que ya no lo puedes hacer por las redes sociales. Te preguntas si tendrías que haber dicho algo cuando empezaron a censurar contenidos en internet porque atentaban contra la “seguridad nacional”. Tal vez tendríamos que habernos manifestado cuando aprobaron aquella ley que llamaron “mordaza”. O cuando convirtieron en propaganda la información de la televisión pública. Te acuerdas de que no fuiste a la concentración de apoyo a la radio comunitaria de tu barrio. La cerraron.

Te despiertas. Silencio.

Recuerdas, entonces, una conversación que tuviste entre un grupo de amigos sobre la importancia de la información en nuestras vidas. Acababan de publicar una encuesta en la que los periodistas no salían muy bien parados. Y nos hizo gracia la pregunta de: “¿qué profesión recomendaría a su hijo/a en primer lugar?”.  Y “periodista” aparecía la penúltima de la lista (CIS, 2013). Ya no nos hace tanta gracia. Nos hemos quedado sin periodistas y sin información. Ahora es cuando te empiezas acordar del rollo ese de que los medios de comunicación cumplen un papel fundamental en nuestras sociedades. Y de que la libertad de expresión y el acceso a la información son un preciado derecho humano.

Te despiertas. Todo era un sueño. ¿O una pesadilla?

*Sílvia Chocarro Marcesse. Periodista, investigadora y consultora en temas relacionados con la comunicación y el desarrollo. Activista por el derecho a la libertad de expresión, colabora con ONG y organismos internacionales. Escribe en el blog ‘Hable sin miedo‘ de la Plataforma ‘Otro mundo está en marcha‘.

Luces y sombras de la Ley de Medios en Argentina

Por el Colectivo de comunicación La Tribu. En aulas, en foros, en publicaciones, en Congresos, en asambleas, en ámbitos más y menos formales se toma como ejemplo de construcción de una ley de medios democrática la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que se aprobó en Argentina en octubre de 2009.

Se destaca la consideración de tres actores de la comunicación: el sector público, el privado con fines de lucro y los medios de comunicación sin fines de lucro. Sobre todo se hace énfasis en la reserva del 33 % del espectro radioeléctrico para los sin fines de lucro, es decir emisoras de asociaciones civiles, cooperativas, fundaciones, etc. También permite que comunidades de pueblos originarios puedan poseer sus propios medios de comunicación.

Además, la ley también crea la Defensoría del Público y el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (CoFeCa), un consejo consultivo que pretende incidir en las políticas de comunicación y que está compuesto por representantes de todos los sectores alcanzados por la ley. Además, el texto está fundado y argumentado en el derecho a la comunicación, atravesado por una visión de género, con varios puntos referidos a accesibilidad y con cuotas de pantalla que apuntan a fortalecer las producciones locales. Sin lugar a dudas, hay muchas razones por las que el texto de la ley se ha ganado su reconocimiento.

Hay una cosa más, que quizás sea menos conocida, pero fundamental para quienes creemos y practicamos una comunicación desde otras lógicas, distintas a las regidas por el mercado. El texto de la ley incorpora una definición de emisoras comunitarias, de ellas dice que nunca deberán ser entendidas como de alcance restringido. Esto toma más valor en las discusiones que se dan en América Latina en relación con otras leyes que si bien reconocen la existencia de medios sin fines de lucro, se les permiten potencias tan limitadas que restringen su alcance o mejor dicho con alcances tan restringidos que limitan su potencia.

¿Cómo conseguimos esto? La sociedad civil se organizó para acordar un documento en el que se destacaban veintiún puntos que debería contemplar una legislación que se pretenda democrática. Dichos puntos fueron tenidos en cuenta a la hora de redactar el proyecto de ley. El proyecto fue discutido en diversos foros a lo largo del país de los que participaron organizaciones, emisoras, sindicatos, universidades, intelectuales, trabajadoras, músicos, cineastas, etc. Y ante un contexto particular, la fuerza política en el gobierno la tomó para impulsarla.

Este tipo de relatos suelen olvidar la construcción colectiva que por debajo y antes y después de cada uno de estos logros se fue haciendo. Construcción que fue fundamental para crear las condiciones que permitieron aprovechar la ventana de posibilidad que cualquiera de estos proyectos necesita para realizarse. Esto no quiere decir que las instancias destacadas, en este caso el acuerdo de un montón de organizaciones vinculadas a distintos sectores de la comunicación para la redacción de un documento conjunto, no tengan la importancia que se les destaca. Tampoco pretende ser un ensalzamiento de las potencias de aquellas otras construcciones.

Las sombras de la Ley

Pero, sin ese andar construyendo bien por debajo nunca se hubiera llegado a lo que se llegó, una más que interesante ley que se aplica poco y mal. Entre los debes más importantes se cuentan la no realización del Plan Técnico que permita conocer cómo será la ocupación del espectro, que cantidad de frecuencias de cada categoría se albergarán. Esto, entre otras cosas, no nos permite saber en qué se traduce ese treinta y tres por ciento reservado para las emisoras sin fines de lucro. Además, no ha permitido avanzar en el otorgamiento de licencias de radio de ninguna categoría en las zonas de conflicto, es decir en los grandes conglomerados urbanos donde suele haber mayor ocupación del espectro.

Entonces, en las grandes ciudades, ninguna de las radios comunitarias, esas que son fundamento principal del acercamiento al derecho a la comunicación y la democratización del sistema de medios que propone la ley, reconocidas por el texto como integrantes del sector sin fines de lucro, pudo hacer cuerpo su derecho y obtener una licencia. Si algo hemos aprendido en este proceso es que una ley no garantiza una política pública y por ende, que las leyes son una instancia importante en la lucha por el acceso a nuevos derechos, pero nunca pueden considerarse un punto de llegada en esa búsqueda.

Ese andar construyendo por debajo siguió su trabajo sin negar lo logrado pero sin perder de vista los objetivos. Así se consiguió que cuatro redes de emisoras comunitarias después de evaluar problemáticas y prioridades de cada una, se juntaron para evaluar problemáticas y prioridades del conjunto. Esa mesa de trabajo se transformó en un pedido de una instancia intermedia, un mientras tanto para salir de la alegalidad que, ley mediante, muchos medios sostienen más allá de sus intenciones. Y ese pedido fue replicado por el CoFeCa. Y luego relanzado por la Defensoría del Público (para eso también sirven las instituciones creadas por la ley) y ante la proximidad del cambio de gobierno la Autoridad Federal se decidió a dar reconocimientos a estas emisoras.

El panorama se pone más oscuro en el contexto de asunción de un presidente que en reiteradas oportunidades habló de modificar la ley y las instituciones creadas por la misma aunque nunca ahondando demasiado en qué cambios impulsaría para lograr lo que él sostiene necesario “una ley más moderna y ligada a valores”. Vaya uno a saber qué significa eso. Lo que sí es de público conocimiento es su acuerdo con los actores hegemónicos de la comunicación que defendieron su accionar como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y propiciaron su acceso a la Casa Rosada a cambio de intervenir en las políticas del sector.

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Fuente: ADITAL. Noticias de América Latina y el Caribe

Mientras tanto las radios comunitarias intentan re-configurarse sin dejar de andar. Con su trabajo en la comunidad, codo a codo con otras organizaciones, movilizadas por hacer cuerpo derechos. Por hacer realidad su visión de la comunicación, para constituirse en espacios de libertad y experimentación, pero sobre todo como motores de empoderamiento que constituyen a la comunidad participante en sujetos políticos activos, porque  ¿qué es la comunicación comunitaria sino un proceso que activa voces y que nos enseña a organizarnos y hacer colectivamente?

Es la fuerza del nosotros y nosotras activo, movilizado, crítico, enredado lo que brinda a las organizaciones de comunicación comunitaria la legitimidad que no necesita de licencia ni reconocimiento del Estado, que se construye en su compleja y transformadora práctica cotidiana.

*La Tribu es un colectivo de comunicación y cultura que funciona en la casona de Lambaré  873, barrio de Almagro, en la Ciudad de Buenos Aires, desde 1989. Una voz se hace circuito y el brote altera el orden. Componemos en libertad como la orquesta  de las hojas con el aire. Continuar el silbido. Comenzar un recorrido. Bajo tierra somos bosque latiendo que recibe una furiosa descarga y la devuelve hecha fruto. Animarse a jugar en colectivo y a generar cortocircuitos. Web oficial

Sensacionalismo 1- rigor periodístico 0

Los problemas de género en nuestra sociedad tienen un lugar muy marcado y predominante, pero no siempre es tratado como debería por los medios de comunicación. Vanessa Sánchez y Richie Ibian, responsables del programa de radio Agua de Beber de Onda Verde, nos ofrecen su visión sobre cómo abordan los medios de comunicación las cuestiones de género y su influencia en la población.

En este sentido, Vanessa afirma que “en los medios de comunicación se tiende a muchas noticias que son de carácter sensacionalista, donde no se atiende las causas estructurales de las diferencias que sufrimos hombre y mujeres, por ejemplo en la violencia de género”, en lugar de indagar en por qué se producen esos sucesos.

Los movimientos sociales son de gran importancia en la lucha por una información más igualitaria porque “empiezan también a abordar los espacios mediáticos a pequeña escala para poder llegar a la gente”. Las informaciones enviadas por los medios de comunicación más mayoritarios, en numerosas ocasiones, está sesgada o contaminada por la percepción del propio periodista o medio. “La objetividad no existe, lo que si podemos intentar es ser un poco más neutral y no contaminar un discurso con nuestra percepción.”

La radio, como medio de comunicación, tiene mucha fuerza y las radios locales y/o comunitarias no son menos. Para Richie Ibian, llegar a que 1 ó 2 personas cambien su forma de ver el mundo u obtengan nuevas informaciones y conocimientos gracias a la emisora en la que colabora es algo importante.

Precisamente, tal y como afirma Vanessa, lo bueno de una radio comunitaria es esa capacidad de aplicar un pensamiento crítico y contar las cosas basándose en las propias realidades de cada uno.

¿Seriales teledirigidos con titulares take away? No, gracias

Por Javier Dávila. Leí hace unos años, un dato sobre el torrente de información al que estamos expuestos. Una persona letrada del S.XIII recibía en toda su vida menos información, de la que recibimos nosotros en un dominical de cualquier diario. Esto me hace pensar qué cantidad de información recibimos en un solo día, con qué nos quedamos de ella y cómo puede gestionarla un individuo.

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Fuente: Giulo Magnifico / flickr.CC

La polémica sobre cuál es el papel que deben  cumplir los medios de comunicación, y en definitiva el periodismo, ante esta realidad, y las nuevas formas de comunicarse, no es nueva.

En el 2011 un periodista gran reserva como Iñaki Gabilondo, reflexionaba en su libro “El fin de una Época” sobre esto;  y venía a decir que es, precisamente ante esta realidad, cuando el periodismo se debe hacer grande, para organizar todo este torrente de información, separar el grano de la paja, jerarquizar los contenidos, y mostrar todas las aristas en los asuntos más poliédricos. Amén.

¿Es ese el papel que está ejerciendo el periodismo a día de hoy? A día de hoy, el periodismo no cumple ninguna de esas premisas. Ante un acontecimiento importante, es precisamente en el primer momento, cuando nos llegan las primeras noticias (ya sea a través de las redes sociales o a través de los medios tradicionales) ,cuando podemos sacar las conclusiones más asépticas.

A partir de ese momento, es cuando las noticias, y sus derivadas, empiezan a ser moldeadas por los medios y sus intereses. En otra época las líneas editoriales de los medios, actuaban como un ejercicio de libertad de expresión, desde donde se analizaba la información, después de realizar la obligación de informar que se les supone a los medios. Actualmente la línea editorial de los medios, moldea las noticias para conseguir crear opinión no para ofrecer un punto de vista, y una vez creadas las opiniones, se sacia la necesidad de que nos reafirmen en las mismas.

Por lo cual entiendo que ya no existe la línea editorial de los medios, si no que estos actúan con su maquinaria de crear opinión, como una empresa que tiene que presentar balance a través de dos vertientes: rendir cuentas ante quien les financia por un lado, y asegurarse la clientela por otro.

Y ante este panorama ¿alguien sabe qué fue del periodismo? Ni siquiera hablo de una voz crítica que se alce ante tanto desmán sin ser censurada al minuto, ni de un periodismo de investigación de block, bolígrafo o grabadora al más puro estilo watergate que destape las vergüenzas del sistema. Me refiero al elemental derecho a informar y ser informado, que se le presupone a un Estado de derecho. Me refiero a tener dónde acudir para saber qué ocurre en tu entorno, sin tener que bucear en un lodazal de suspicacias e intereses.

Siempre se ha dicho que para estar bien informado, hay que beber de varios medios, y así entender todos los puntos de vista…. ¿tenemos que fumarnos aún más información? Eso se podía asumir, cuando la cuestión era detectar una perspectiva ideológica, eso es asumible y hasta divertido, ahora la cuestión es más turbia…. Ahora el problema es, en ocasiones, cómo quitarte de encima un culebrón informativo, que dura meses y vaya usted a saber a qué intereses responde, para poder llegar a otra noticia que ha sido condenada al ostracismo mediático, porque no se le puede sacar ningún rédito empresarial…. Porque sí… es lo que parece, la información cotiza en bolsa, pero también cotiza en los parlamentos. Pero seguramente este ni siquiera sea el mayor de los problemas, el ciudadano se ha entregado y ha claudicado, ya se ha acostumbrado o al serial teledirigido, o al titular sensacionalista y letras grandes y de poco rigor informativo, un titular take away.

Efectivamente, yo abogo por las directrices que sugería Gabilondo; el rigor, la jerarquía  conceptual, la panorámica que abarca los hechos, la contextualización, la contención de la frivolidad, y, en definitiva, por todo aquello que seguro alguna vez se sugirió en alguna facultad de Ciencias de la Información.

 *Javier Dávila, guía turístico y músico. Amante del buen periodismo.

Medios de Comunicación, agentes de cambio social para un mundo libre de machismos

Por Carmen Álvarez. La Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña ha celebrado recientemente la gala de “Los Premios de Comunicación no Sexista”, un galardón que reconoce anualmente las buenas prácticas periodísticas para una comunicación contra las discriminaciones de género, y que ha premiado en esta ocasión el talante periodístico de Montserrat Boix, Pepa Bueno, Núria Ribó, Ana Requena o Juan Mora. Unos premios que reconocen la responsabilidad social de los medios de comunicación como agentes de cambio para la construcción de un mundo libre de machismos.

La percepción de la opinión pública sobre la violencia de género está directamente vinculada al tratamiento informativo que se hace de ésta. Hablar de “muerte”, en vez de “asesinato”, justificar al agresor o buscar motivos (alcohol, celos, discusiones), son prácticas informativas habituales y ensombrecen las causas reales de la violencia machista. Una violencia que es producto de una sociedad patriarcal, cuya punta del iceberg son los feminicidios.

Un tratamiento informativo inadecuado contribuye a la construcción de imaginarios colectivos sobre una violencia ajena e íntima, que no nos incumbe. Cuando la violencia de género debería ser tratada como una cuestión de carácter público, una causa política, un problema global.

La ONU señala que al menos una de cada tres mujeres y niñas ha sido agredida o abusada sexualmente, al menos una vez en la vida. La violencia machista mata más que el cáncer y el tabaco, más aún que los accidentes de tráfico. Estos datos escalofriantes evidencian la responsabilidad de los medios de comunicación a la hora de abordar esta problemática, y la especial relevancia que cobran premios como el de “comunicación no sexista” para visibilizar y denunciar  la violencia contra las mujeres.

El negocio del Sexo

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Campaña publicitaria de una compañía venezolana de zapatos. Fuente: mujeresenred.net

Recientemente, uno de los principales medios de comunicación español, publicaba un artículo de opinión titulado “el negocio del sexo”, donde su autor expone una serie de descalificaciones sobre la absurda manifestación contra la violencia que llaman de género, del pasado 7 de noviembre. Una manifestación que, por cierto, reunió a decenas de miles de personas para reivindicar un mundo libre de violencia contra las mujeres, y convertir este asunto en una cuestión de Estado. Pero según el autor se trata de una obstinada violencia privada cuyas raíces son casi insondables y esta movilización ciudadana no responde a otra cosa que a una desvergonzada instrumentalización que hacen de ella, las mujeres de izquierda, cuya única intención real es hacer negocio con el crimen.

Una curiosa reflexión, cuando son precisamente los periódicos españoles, los que más rentabilidad le sacan al negocio del sexo. Ni más ni menos que unos cuarenta millones de euros al año con anuncios de prostitución. En sus páginas impera una doble moral, es bastante común encontrar duras críticas a la prostitución y a la trata de mujeres con fines de explotación sexual, para más tarde cruzarte con teléfonos de contacto, líneas eróticas, masajes sensuales o clubes. Y esto, también es violencia.

Un periodismo que conciencie e informe

No todo va tan mal. Los avances han sido muchos y significativos. Un tratamiento mediático más responsable va de la mano de una sociedad cada vez más concienciada e interesada en abordar las causas de los problemas. Quizás, un punto de inflexión en el tratamiento informativo sea el año 1997. Durante este año, Canal Sur invitó a una mujer-Ana Orantes- a contar los episodios de malos tratos que había sufrido por parte de su marido, su intervención televisiva derivó en un feminicidio. Su marido la apaleó y quemó viva. La brutalidad del caso conmocionó a la opinión pública, creó un intenso debate social, político y académico, que consiguió interpelar a los propios medios sobre su papel y responsabilidad social.

A día de hoy, hay diferentes ejemplos de periodismo responsable, que conciencia e informa contra la violencia de género. Periodismo Humano publicó una serie documental para desgranar las causas y el entramado emocional de las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual. La sección micromachismos de eldiario.es contribuye a poner luz sobre pequeños (y grandes) gestos del machismo cotidiano y normalizado que nos rodean. El diario Público utiliza un decálogo específico para informar sobre violencia de género. Periodistas como @Barbihijaputa y revistas digitales como Pikara Magazine retratan el machismo de la sociedad actual. El diario digital mujeresenred.net lanza una mirada crítica sobre el periodismo contemporáneo y su responsabilidad social, recursos, agenda y claves del feminismo. Su creadora, Montserrat Boix, asume la responsabilidad que implica su profesión: Si no fuera feminista, no podría ser una buena periodista, confiesa.

Si conoces más ejemplos de periodismo no sexista, puedes compartirlos con @premiosenfoque con la etiqueta  #PeriodismoNoSexista.

*Carmen Álvarez, periodista. Trabaja en proyectos de comunicación para la transformación social.

Cristina Barroso: “El periodismo es totalmente necesario para el desarrollo de un país; es un arma de comunicación social”

Al hablar del futuro del periodismo las perspectivas son variables. Entre ellas, no podemos olvidar a las generaciones futuras; estudiantes de periodismo que pueden contribuir a cambiar la visión actual que tiene la sociedad sobre los medios de comunicación y sentar nuevas bases por las que guiarse.

Os presentamos la entrevista realizada a estudiantes de periodismo y comunicación audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, en la que nos cuentan cómo ven el periodismo actual y su futuro.

Cristina Barroso considera que “hay un abismo bastante importante entre lo que publican los periodistas y lo que llega a captar la ciudadanía”. Juan Casillas añade que “debería buscarse el bien ciudadano e informar de una manera correcta”.

Una opinión que comparten las personas entrevistadas es que el periodismo en España tiene esperanza “porque si no la tuviera no la tendría el país, porque el periodismo es un arma de comunicación social y es totalmente necesario para el desarrollo de un país”, “mientras haya un periodista o un estudiante de periodismo, habrá esperanza”.