Medios, educación y confianza

Por María Sande. Hace poco, en un artículo sobre el rol de los medios en la llegada al poder de Trump, Silvia Chocarro hacía referencia a la importancia de la educación y la escuela a la hora de formar ciudadanía capaz de hacer una lectura crítica de los medios.

Y es que aunque es cierto que en la escuela aprendemos a leer, no lo es menos que leer “bien” la prensa va más allá  de relacionar las letras para formar palabras: implica separar lo importante de lo accesorio, aprender a buscar contexto y a relativizar, saber descifrar los intereses que pueden existir detrás de una noticia, de su relación con la actualidad, de la oportunidad de su aparición o su silenciamiento en un momento dado…

Todas estas son cosas que en nuestro país apenas nos planteamos a la hora de leer la prensa, escuchar la radio, ver la tele o buscar información en internet. Aunque la confianza en los medios de comunicación tradicionales sigue en claro retroceso en España (solo el 34% confía en la mayoría de noticias publicadas en los medios según un informe de la Universidad de Oxford para el Instituto Reuters), no tenemos el entrenamiento necesario para hacer este ejercicio de lectura crítica.

Ilustración de la Semana de la Prensa y los Medios de Comunicación en la Escuela®, Edición 2017

A una conclusión parecida han debido llegar hace 28 años en Francia, que desde 1999 celebra la Semana de la prensa y los medios de comunicación en la escuela®. Organizada por el CLEMI (que depende del ministerio de la Educación), esta Semana tiene como objetivo ayudar a estudiantes desde preescolar hasta el final del bachillerato, a entender el sistema de medios de comunicación, a entrenar a su pensamiento crítico, desarrollar su gusto por las noticias y forjar su identidad ciudadana.

Durante esta semana, cuya edición de 2017 tuvo lugar del 20 al 25 de marzo, se invita al profesorado de todos los niveles y de todas las disciplinas a participar en actividades de educación cívica que se llevan a cabo en las escuelas, institutos, o en las instalaciones de los propios medios.

Cerca de 1.850 medios de comunicación se inscriben cada año en la operación. Las empresas editoras de periódicos ofrecen más de un millón de periódicos y revistas. A través de una asociación con el Grupo La Poste (la empresa pública de gestión del correo) 43.000 paquetes de periódicos y revistas son distribuidos a las escuelas.

El CLEMI produce también un material de apoyo educativo que se envía gratuitamente a los centros inscritos, y desarrolla numerosas asociaciones con medios de comunicación para promover visitas a los medios de comunicación, debates, talleres de radio en internet, etc… Se trata de crear espacios de encuentro entre estudiantes y periodistas, y de aprender a crear periódicos, programas de radio o revistas en el ámbito escolar.

La edición 2017 tiene como hilo conductor la pregunta “¿De dónde viene la información?“. Las actividades y materiales propuestos se centran en reconocer las fuentes, en identificar la publicidad encubierta, la infoxicación y las teorías del complot, en la práctica del fact-checking y la relación entre concentración de los medios y pluralidad.

Para que la ciudadanía pueda confiar en el sistema de medios juegan factores diversos: la calidad objetiva de los medios de comunicación es principal, y su balance sale mal parado tras varios años de crisis y recortes en las redacciones.

Pero la calidad percibida subjetivamente por la ciudadanía no es menos importante. Y esta percepción depende de nuestra capacidad de hacer una lectura crítica de la información que aparece en los medios… Capacidad que puede crearse, entrenarse y aumentarse desde la escuela, si existe la voluntad.

En marcha la encuesta a profesionales de la comunicación

primera-fase-premios-enfoque

Motores en marcha y carretera por delante. La IV Edición de los Premios Enfoque arranca su primera fase de votación con la encuesta a los y las profesionales de la comunicación y el periodismo. En esta primera etapa, pedimos a los y las profesionales que nos sugieran nombres de medios de comunicación y periodistas que merecen estos galardones. Así que, si eres uno o una de estos profesionales, anímate y participa. Puedes hacerlo a través de esta encuesta. Y si conoces colegas que puedan tener interés en participar, envíales la encuesta para que lo hagan. Cuantas más personas participen, mayor será la diversidad de opiniones y el reconocimiento al trabajo periodístico.accede-a-la-encuesta-1Más adelante, una vez sepamos quiénes son finalistas, abriremos la votación ciudadana. La participación es la pieza esencial de esta iniciativa que es, ante todo, un ejercicio de vigilancia ciudadana sobre la labor periodística y el ejercicio del derecho a la información. Seguiremos informando.

Clica aquí si quieres saber más acerca la metodología de los Premios.

Esther Gómez: “La Ley Mordaza es polémica, confusa e innecesaria”

Por Samanta Rioseras. Polémica, confusa, innecesaria, tramposa, imprecisa… Estos fueron algunos de los adjetivos que utilizó Esther Gómez para definir la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza. No son palabras elegidas al tuntún, sabe de lo que habla. Es profesora y doctora de Derecho Internacional en la Universidad de Burgos, además de ocupar la dirección del Centro de Cooperación y Acción Solidaria de dicha institución.

Durante la conferencia que ofreció el martes 25 de enero en la Sala Polisón del Teatro Principal de Burgos, organizada por la ONGD Entrepueblos, Gómez reconoció las numerosas dudas que le suscita el texto a pesar de ser una experta en la materia. “Es difícil de comprender y de interpretar, pero además es confusa. Deliberadamente confusa”. Conocida como Ley Mordaza, fue aprobada únicamente con los votos a favor del Partido Popular (PP) y su tramitación fue complicada. Tanto que se modificaron 14 infracciones y se eliminaron 19. Sin embargo el listado actual, vigente desde el 1 de julio del 2015, contempla hasta 44 divididas en leves (con multas de 100 a 600 euros), graves (de 601 a 30.000 euros) y muy graves (de 30.001 a 600.000 euros).

“Es desproporcionada desde la propia exposición de motivos”, aseveró Gómez. En este fragmento, la Ley se muestra como garante de los derechos fundamentales al existir una serie de actos vandálicos que los ponen en peligro. “Lo que hace realmente es restringir derechos y libertades sin justificación alguna porque no existe una situación de alarma para promulgar una ley como esta”, comentó, y ofreció datos institucionales para argumentar su postura: “Cuando se aprobó la Ley, la tasa de criminalidad era la más abaja de los últimos 12 años, los delitos eran un 27% inferiores a la media europea y, según el CIS, solo el 0,2% de la población situaba como primera de sus preocupaciones la inseguridad”, enumeró. Del mismo modo recordó que, de las 44.000 manifestaciones que hubo en el año anterior a la entrada en vigor de la Ley, solo se requirió intervención policial en el 1%. Incluso quien ocupaba la Jefatura de la Policía en aquel momento, Ignacio Cosidó (hoy senador autonómico por Castilla y León), admitió que la Ley no respondía a una demanda ciudadana.

Otro de los adjetivos que utilizó Gómez para definir la Ley de Seguridad Ciudadana fue “desconocida”. No solo por la ciudadanía en general, sino entre la comunidad universitaria: “No conozco ninguna facultad de Derecho en la que se estudie”, sostuvo. Mientras, la Ley sigue en vigor, las dudas rondando y el miedo en la calle. Lo extraño es que la oposición, ahora que el PP está en minoría, no haya tratado de tumbarla. Sí ha presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional (TC) que puede tardar meses o años en tomar una decisión. Un tribunal al frente del cual los populares quieren sentar a Juan José González Rivas, magistrado de perfil conservador en cuyo currículum se incluye haber liderado el sector contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía o el hecho de haber negado a una magistrada un permiso de 15 días tras inscribirse en el registro de parejas de hecho al considerar que ese tipo de unión no es equivalente al matrimonio.

Hasta que el TC resuelva el recurso, los medios de comunicación tienen una doble labor por delante: Seguir informando sobre el contenido de la Ley y denunciar públicamente la vulneración de los derechos fundamentales que se puedan ver afectados. Sobre esto y mucho más charló Premios Enfoque con Esther Gómez.

ester_gomez

Fuente: Samanta Rioseras

¿Considera que la Ley de Seguridad Ciudadana amenaza los derechos fundamentales?
Es una ley muy polémica, una ley que en principio protege derechos y libertades del ciudadano, pero a costa de vulnerarlos. Se busca la seguridad en detrimento de esos derechos. Por eso hay varios recursos de inconstitucionalidad presentados en bloque por la oposición. También por parte del Parlamento Catalán y asociaciones de abogados porque consideran que hay numerosos artículos que vulneran abiertamente el texto constitucional.

¿Cree que coarta la libertad de expresión?
Sí, absolutamente. Además la coarta a través de una ley administrativa. Si la libertad de expresión estuviese limitada o restringida en un código penal, tendría ciertas garantías; pero a través de una ley administrativa no tiene ningún sentido.

¿Es un modo de tipificar como delito la libertad de expresión?
En realidad lo que hace es modificar los conceptos del Código Penal. En el código Penal hay delitos o faltas, pero en la Ley de Seguridad Ciudadana lo que existen son infracciones administrativas. Infracciones que se comenten contra la Administración y que la propia Administración juzga por lo que se convierte en juez y parte. Además, las sanciones pecuniarias que se imponen son enormes. Llegan a los 600.000 euros y eso es algo incomprensible para muchas de las conductas que aparecen en la Ley.

Como las manifestaciones sin comunicación o los actos públicos que la Administración prohíba. Es una infracción muy grave sancionada desde los 30.000 a los 6000.000 euros.
Sí. También ha habido algunos cambios como las concentraciones sin autorización frente al Senado o el Congreso. En el borrador se planteaba una sanción de 600.000 euros que finalmente se quedó en 30.000. La rebaja es sustancial, pero es una barbaridad. Sobre todo porque no se tiene en cuenta si las Cámaras están llenas o vacías, si hay alguien dentro o no, si es de día o de noche… No hay una proporcionalidad. Con este planteamiento se eliminan las manifestaciones espontáneas que, según la Constitución Española, el propio Estado debe proteger. No solo eso, sino que el hecho de poder ser sancionado por acudir a una manifestación, a la que se va por ser afín a una determinada ideología, también vulnera la libertad de opinión.

Lo que sí hay es imprecisión… En cuanto a las grabaciones a los cuerpos de seguridad del Estado, por ejemplo. No se sanciona la grabación, pero sí la difusión de las imágenes.
La Ley dice que lo que no puedes hacer es difundir las imágenes sin autorización, no se dice nada de grabar por parte de particulares. Pero lo cierto es que no tiene mucho sentido grabar si luego no lo vas a difundir. En cualquier caso, imaginemos este supuesto: Un abuso de autoridad. Lo grabas en vídeo, sí, pero no podrías usarlo en un juicio porque se estaría utilizando sin la autorización de la persona a la que grabas. En cambio, los agentes sí pueden grabar sin cortapisas. De hecho la veracidad de los atestados siempre prima, lo que se lleva por delante el principio de la presunción de inocencia.

El nombre de la Ley, por tanto, deja de tener sentido. No vela por la seguridad ciudadana.
En parte sí, deja de tener sentido.

¿Está justificado que se la conozca como Ley Mordaza?
Totalmente. No hay ni la más mínima duda. Además, tanto organismos internacionales (como la ONU), el Consejo de Europa, Jueces para la Democracia o la Asociación General de la Abogacía están espeluznados por la mayoría de los artículos de la Ley.

¿Se está usando la Ley como arma política para evitar la oposición ciudadana?
Sí, es evidente. Se quiere que la gente se quede en sus casas. Además, existe el temor añadido de que no sabes qué conductas son punibles. Hay mucha imprecisión al desconocer si las conductas que vas a realizar son sancionables o no. Y esto te lleva a quedarte en casa. Crea una inseguridad jurídica que en un estado de derecho es intolerable.

¿Qué le parece la postura que han adoptado los medios de comunicación y la difusión que han hecho de la Ley de Seguridad Ciudadana?
Los medios se han hecho eco suficiente. En parte porque ellos se ven directamente afectados. Pero también pienso que se debería dar más batalla. Lleva año y medio aplicándose y, cuando entró en vigor el 1 de julio del 2015, hubo más efervescencia en los medios que ahora. Es un tema que nos afecta en el día a día y no se debe olvidar.

COLOMBIA, ¿medios para la guerra o para la paz?

Por Angie Forero. El 2 de Octubre del 2016 el mundo presenciaba aterrado como en Colombia había ganado el NO en el Plebiscito donde la población colombiana debía elegir si apoyaba o no el proceso de paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC. ¿Cómo era posible que un país con más de 50 años en guerra dijera NO al acuerdo más avanzado que había tenido gobierno alguno con ese grupo armado? ¿Acaso era preferible una guerra que habia costado más de 218.000 muertos, 27.000 secuestrados y 5.700.000 desplazados, a una negociación con las FARC? ¿Qué pasaba por la cabeza de los colombianos y colombianas?

Varias fueron las razones que llevaron a muchos colombianos a votar No en el Plebiscito, como la falta de confianza en el gobierno de Juan Manuel Santos o el querer mayores castigos para las FARC. Sin embargo, la principal razón que llevó a la gente a votar NO o a no salir a votar ese día, fue la desinformación, el desconocimiento, la apatía y el odio. Aunque el conflicto armado con las FARC surgió en 1958, es poco lo que conocemos los colombianos sobre su origen y sus causas, sobre la manera en que dicho conflicto fue escalando y sobre sus consecuencias. Los grandes medios de comunicación, que son propiedad de las familias de élite que tradicionalmente han gobernado el país y de reconocidos empresarios, han contribuido enormemente a esa falta de entendimiento del conflicto armado que se vive en Colombia, a reducir su complejidad a una pelea entre buenos y malos, a desconocer a las víctimas de la guerra y a instalar un lenguaje de odio y polarización entre la sociedad.

“Es poco lo que han hecho los medios de comunicación en este momento trascendental para Colombia por informar a la ciudadanía y ampliar la mirada que se tiene sobre un conflicto armado”

Es poco lo que han hecho los medios de comunicación en este momento trascendental para Colombia por informar a la ciudadanía y ampliar la mirada que se tiene sobre un conflicto armado que nació como consecuencia de las condiciones de olvido, exclusión y violencia en que históricamente el gobierno ha tenido a los campesinos de ese país. Es poco lo que han hecho por mostrar esa otra Colombia donde se ha sufrido con mayor intensidad los estragos de esa larga guerra, la Colombia campesina, indígena y negra donde las carreteras se vuelven trochas y ríos por donde hay que caminar y navegar varias horas para divisar algún poblado; la Colombia donde no existen hospitales, ni estaciones de policía, donde el único cultivo que se puede vender es la coca o la amapola y los jóvenes no tienen mejores opciones que ser policía, guerrillero o raspachín. Es poco lo que han hecho los medios para revelar más allá de las cifras de muertos y desplazados, los rostros y testimonios que se esconden detrás de cada víctima y las historias de las comunidades que a pesar de tanto dolor han resistido a las FARC y a otros grupos armados, buscando la manera de sobrevivir, reparar, retornar a sus territorios e imaginar y construir un futuro distinto.

colombia

Marcha en contra de las FARC, Medellín (Colombia) 4/02/2008 | Fuente: @medea_material

La Paz en Colombia, no es sólo una tarea del gobierno y la guerrilla de las FARC. La Paz es una tarea que involucra a todos los colombianos y en la que los medios de comunicación juegan un papel fundamental para hacer memoria, comprender lo que pasó, visibilizar a las víctimas, exigir justicia y reparación, abrir espacios para la expresión y participación de los exguerrilleros como nuevos actores políticos, tranformar los imaginarios de odio y violencia que se han instaurado entre la sociedad y generar condiciones para la reconciliación y la convivencia entre los colombianos.

Angie Forero. Comunicadora social y antropóloga. Es asesora de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura de Colombia para políticas y proyectos de comunicación y territorio con comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas.

La lucha andaluza por una ley de medios que reconozca derechos

Por Maribel Roldán. A finales de 2013, la Dirección General de Comunicación Social de la Junta de Andalucía puso en marcha la Mesa para la Ordenación e Impulso del Sector Audiovisual (la MOISA). Se trataba de un espacio de debate, abierto a diversos agentes, con el fin de recoger propuestas sobre el sector que fueran dando forma a la futura Ley Audiovisual de Andalucía.

Los meses previos habían sido de una actividad muy intensa para el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía, plataforma en la que nos agrupamos más de 50 entidades y colectivos interesados en promover un modelo de comunicación más social desde un enfoque de derechos. A los foros provinciales les sucedió un encuentro andaluz en junio (que concluyó con la Declaración de Córdoba sobre el derecho a la comunicación) y el inicio de un plan de trabajo conjunto con interesantes propuestas de sensibilización y difusión, como la Guía de recomendaciones para ejercer nuestro derecho a la comunicación.

La constitución de la MOISA se presentaba como una oportunidad de incidencia fundamental para los objetivos del Foro. Por este motivo, solicitamos que nos incluyeran en la mesa de trabajo, en la que, a juzgar por una alta proporción de los actores invitados inicialmente por la Junta de Andalucía (el sector empresarial y operadores de radio, TV e infraestructuras audiovisuales), la mayor parte de las aportaciones iban a tener un sesgo más ligado al impulso industrial que de los derechos de la ciudadanía.

Fue un periodo de trabajo muy intenso y enriquecedor. Dada la variedad de organizaciones del Foro, cada una pudo desarrollar con más profundidad alguno de los aspectos que desde esta plataforma consideramos prioritarios en el marco de la regulación del sector audiovisual andaluz. En total, el Foro trasladó 101 propuestas , dirigidas especialmente a la regulación del derecho de acceso de la ciudadanía a los medios públicos, la promoción y reconocimiento de los medios comunitarios, el fomento de la alfabetización mediática y el impulso de la participación ciudadana en el Consejo Audiovisual de Andalucía. Puede que este trabajo nos llevara 101 horas, o quizás más. Lo cierto es que el grupo de personas participantes en el debate, con conocimientos legales muy dispares, acabamos llamando cariñosamente a aquel parto comunitario La Bestia.

También se realizaron propuestas para que el sector audiovisual andaluz abordara la igualdad de género, la defensa de la infancia, la promoción de la diversidad cultural, el fomento del pluralismo o la garantía de acceso a los servicios audiovisuales de las personas con diversidad funcional. Todo ello con el objetivo de garantizar el pleno ejercicio del derecho a la información y comunicación por parte de la ciudadanía, derechos reconocidos tanto en la Constitución Española como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Derecho de acceso, medios comunitarios y alfabetización mediática

Con respecto al derecho de acceso, ya reconocido en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, el Foro propuso que se establezca un plazo para que todos los medios públicos elaboren su reglamento de derecho de acceso, así como los principios generales que estos deben cumplir. Apostaba por su elaboración mediante un proceso participativo, que regulase 10 horas semanales en horario no residual. En casi 28 años de historia, la RTVA (por señalar sólo a la corporación autonómica) no ha dado muestras de tener intención real de abrir su parrilla y sus medios técnicos a la ciudadanía, como lo señala la Ley. Tampoco su programación ayuda especialmente a que exista una ciudadanía crítica.

En el apartado de medios comunitarios, el Foro defendió que funcionen como “instrumentos de participación ciudadana independientes de los poderes públicos, dedicados a actividades de la sociedad civil y al interés público, y abiertos a la participación plural de la comunidad a la que sirven en todas sus facetas: propiedad, gestión y elaboración de contenidos”.  Por otro lado, y de acuerdo a las recomendaciones de Naciones Unidas y el Parlamento Europeo, desde esta plataforma apuntamos que debe perseguirse el objetivo de que un tercio de cada banda de emisión, sea cual sea su tecnología, se destine a cada uno de tres tipos de operadores previstos en la legislación (privados comerciales, medios públicos y medios comunitarios), siempre que haya demanda de cada tipo de servicio. Se perseguirá también el objetivo de que el 66% de la población de cada provincia tenga acceso a estos servicios comunitarios.

Por último, las aportaciones en el apartado de alfabetización mediática proponían la inclusión de asignaturas en todos los niveles tanto para el fomento de la actitud de crítica constructiva con los mensajes transmitidos por los medios de comunicación de masas e Internet, como de capacitación para la producción y difusión de mensajes en los medios, así como la realización de campañas de alfabetización en los medios de comunicación.

Acto en la calle de la campaña #TúTambién | Fuente: CAONGD

¿Qué ha pasado desde entonces?

Dos años y medio largos… y poco más. En este tiempo, Andalucía ha vivido un cambio (parcial) de gobierno, que nos sitúa ante una Junta poco interesada en que el borrador de la Ley que nos fue presentando a las entidades participantes en la MOISA (en el que se habían incorporado las aportaciones de los colectivos de manera desigual) se tramite y apruebe en el Parlamento.

Andalucía relega así su oportunidad de apostar decididamente por empoderar comunicativamente a la ciudadanía e introducir algo de luz a un periodo en el que en el panorama estatal se socavan a diario los derechos a la comunicación y a la información: estamos entreteniendo la espera con Leyes Mordaza; una Ley Audiovisual estatal que confina y asfixia a los medios comunitarios, entre otros aspectos; la persecución demencial de quienes osan expresarse por la tangente en redes sociales; y una casi nula formación de jóvenes y mayores para hacer frente a la desinformación, las mentiras o la posverdad, como queramos llamarlo, que se afanan en ejercer la mayoría de los medios con mayor ahínco cada día.

Apelamos desde aquí a la responsabilidad del Gobierno Andaluz para aprobar la Ley Audiovisual de Andalucía; y también a la de la oposición, los medios de comunicación y todos los colectivos ciudadanos para exigirla. Desde el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía asumimos la parte que nos toca, y esperamos estar contando este año que la espera tuvo sentido.

Maribel Roldán (CAONGD), por el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía.

Contar historias que explican trocitos de mundos

Por Sílvia Melero. Tener fe en tu historia y entusiasmo al contarla. Elementos indispensables para la periodista Leila Guerriero, junto a un tercer componente universal. “Hay un universal que recorre las historias: el triunfo, el amor, la felicidad, los sueños, la lucha contra las tragedias… Eso bien contado hace que alguien se reconozca en la historia. Buscar el universal es fundamental. Todas las grandes historias tienen ese universal que hace que nos siga interesando leerlas aunque sean realidades ajenas”.

Coincide con ella el también periodista Bakala Kimani. “En una historia individual, gente a miles de kilómetros puede encontrar inspiración, motivación. No sólo a título personal sino también colectivo”. Y un tercer periodista, Agus Morales, añade que “en esta sociedad compulsiva dónde todo es volátil, lo que tiene voluntad de permanencia es lo que queda“. Se refiere a la crónica. “Le queda terreno porque tiene voluntad de permanencia, igual que la poesía. Puede que no tenga sentido utilitarista, pero ¿cómo no va a tener sentido la poesía? Sirve para todo y para nada”. Leila reafirma que no sólo hay que pensar las cosas según la utilidad. “La poesía es inútil pero es mejor que exista. Es mejor que exista la Novena Sinfonía de Beethoven aunque sea inútil. La crónica sirve para contar historias, es una mirada que ayuda a comprender un mundo cada vez más complejo. Las historias que se narran en términos de reduccionismo son un insulto al lector y yo  aspiro a pensar que los lectores son inteligentes”. Cita a otro periodista argentino. “Martín Caparrós dice que todo este trabajo de estos años lo está preparando para contar la crónica más difícil de su vida: la crónica de su manzana, de su barrio”.

“No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia” – Kimani

Los tres charlan sobre estos temas porque participan en el encuentro ‘Contar historias que explican el mundo’, organizado por la Coordinadora de ONGD para ahondar en la responsabilidad periodística y de las organizaciones no gubernamentales a la hora de explicar los contextos informativos. Un encuentro que se celebró en Madrid el pasado 8 de noviembre, moderado por Yolanda  Polo, responsable de comunicación de la Coordinadora. Y los tres coinciden en que sí se puede entender el mundo a través de una pequeña historia.

_MG_2518.JPG

Diálogos Comunicambio: Contar historias que cuentan el mundo | Fuente: Coordinadora ONGD

A la pregunta de Yolanda sobre si los medios hablan más de las personas empobrecidas que de los causantes de la pobreza, responde Bakala que quienes los financian son los ricos. “Esto condiciona la línea editorial. La mano que da es la mano que manda. La falta de autonomía financiera afecta a medios, periodistas y ONG. No se piensa en las necesidades reales de los ciudadanos de países del Sur sino en los temas que interesan en el Norte”.

Bakala Kimani es escritor, docente y periodista congoleño especializado en cooperación internacional y migración. Dirige la revista AfroKairós desde donde intenta romper estereotipos sobre África. “Como migrante he sufrido los estereotipos que se nos aplican. Te preguntan antes de dónde eres que cómo te llamas. Y si dices el país, automáticamente te aplican todo lo que han oído del Congo. Están condicionados, la relación es sesgada. No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia”.

Según Agus Morales, director de la revista 5W, nunca puede olvidarse la denuncia, sin perder de vista otros temas. “Hay que hablar del coltán pero también contar la historia de una compañía de teatro de Kinshasa”.

Leila Guerriero, escritora, editora para América Latina de la Revista Gato Pardo y directora de la colección Mirada crónica, echa en falta en las historias periodísticas el lado bueno de la vida. “Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error”.

Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error” – Guerriero

Llega el momento de hablar de las ONGD. Bakala afirma que en España no existen como tal porque reciben subvenciones gubernamentales. “No quiero ONG en mi país. Si de verdad me quieres ayudar, haz incidencia política en tu país, aquí, dile a tu Gobierno que no venda armas al mío, que no abuse de nuestros recursos”. Agus considera que el objetivo de una ONG debería ser desaparecer, en el plano teórico. “En los lugares del mundo donde está sufriendo la gente no hay corresponsales, hay ONG”. Por eso a veces las organizaciones son una vía para que muchos periodistas puedan conocer las realidades de otros países ante la falta de inversión de los medios en información internacional.

Y luego están los lugares de los que habla todo el mundo. “Hay que escoger. Vale más lo que no hagas que lo que sí. Si van cientos de medios a un mismo sitio para una cobertura, igual no tienes que ir tú para contar lo mismo porque se diluye tu personalidad y es preferible ir dentro de tres meses para contar lo que nadie cuenta. Hay que romper el círculo vicioso de la comunicación de masas”. Leila recuerda lo que le dijo un profesor cuando ella llegaba tarde a clase: “Entre la espada y la pared, siempre se puede elegir la espada”. Así que se elige llegar tarde. “Todos en masa a cubrir a Trump. Hay que elegir. Tenemos la responsabilidad de dar la batalla y no aceptar todo. Creo que todo empieza con una mirada. Si hay 700 periodistas cubriendo a Trump, difícil tener otra mirada y elaborar un relato distinto”. Hace también referencia al caso de Aylan, el niño refugiado que murió ahogado en el mar. “El reto para los periodistas es cómo visibilizar esas tragedias sin naturalizarlas. Los periodistas no tenemos que salvar el mundo pero sí agitar la conciencia ciudadana.”. Para ella la función del periodismo no es cambiar el mundo. Bakala sí considera que los periodistas “podemos ayudar a transformar el mundo, no sólo contarlo, sino que lo que contamos tenga incidencia”. Leila subraya la labor de vigilancia y denuncia de los medios. “Hay situaciones que al visibilizarlas cambian, la palabra tiene un poder, claro, no hay escritura que sea inocente. La escritura tiene una intención. Tenemos que contar para que golpee”.

Silvia Melero es periodista freelance, colabora en la revista 21 y El Asombrario y dirige los proyectos Cómo lo Cuento, Desinstrumentados y Luto en Colores.

¿Por qué una categoría especial para el Tercer Sector de la comunciación?

Atendiendo a los reclamos de la ciudadanía, la III Edición de los Premios Enfoque ha incorporado una Categoría especial para la Trayectoria Histórica de los Medios del Tercer Sector de la Comunicación. Con esta denominación nos referimos a proyectos que comparten: 1) La apertura expresa a la participación de la ciudadanía; 2) El compromiso con la justicia y la lucha contra las desigualdades; 3) Y la ausencia de ánimo de lucro, puesto que son proyectos cuyo beneficio –a veces escaso o nulo- está orientado íntegramente a la mejora de la iniciativa: renovación de equipos, retribución de trabajadores/as, etc.

Los/las dinamizadores/as de los Premios Enfoque han creído conveniente introducir este galardón porque en anteriores ediciones los medios del Tercer Sector estaban prácticamente ausentes en las respuestas de Especialistas y las Votaciones Ciudadanas. Esta desigualdad tiene que ver con la inexistencia de una regulación específica para el sector en España, a pesar de que la Ley General de la Comunicación Audiovisual (2010) los reconoce como servicios audiovisuales y comunitarios sin ánimo de lucro. Distintas instituciones –Parlamento Europeo, Consejo de Europa, UNESCO, AMARC- y algunos países –Argentina, Uruguay, Bolivia, etc.- alientan a apoyar a estos medios en tanto que garantes del pluralismo y la democracia. No obstante, en España no se ha dado hasta el momento ninguna regulación que desarrolle la ley, por lo que estas iniciativas siguen operando sin licencia y en clara situación de desigualdad con respecto a los medios públicos o privados-comerciales.

Radio-comunitaria

Fuente: Oxaca 3.0, radio comuntaria

Los medios del Tercer Sector suelen están liderados por organizaciones sin ánimo de lucro (ONG), movimientos sociales, cooperativas y asociaciones ciudadanas que trabajan por el cambio social y, en especial, por derecho a la comunicación de distintos colectivos que aparecen ausentes o estereotipados en los medios convencionales: jóvenes, migrantes, mujeres, desempleados/as, movimientos sociales, etc. Por otro lado, estos medios no disponen de Consejos de Administración ni Juntas de Accionistas sino que las decisiones suelen tomarse en colectivo, ya sea a la hora de planificar los contenidos, gestionar presupuestos, o valorar la relación entre publicidad e independencia editorial.

Los/las Especialistas que han participado en esta III Edición han señalado más de un centenar nombres entre sus nominados, lo que da cuenta de la enorme diversidad y dinamismo del sector. No obstante, cabe señalar que en esta lista también aparecen algunos medios que no se enmarcan exactamente en la categoría del Tercer Sector dado su carácter público o privado-comercial. En cualquier caso, y para ser fiel a las encuestas, se ha decidido respetar los resultados, puesto que son reflejo del más que probable desconocimiento por parte de los/las Especialistas. Desde nuestro análisis, y tal como señalamos en la Encuesta inicial a Especialistas, el Tercer Sector de la Comunicación comprende: 1) Medios comunitarios; 2) Medios libres; 3) Medios universitarios y educativos; 4) Medios constituidos como empresas de economía social o cooperativas; 5) Otro tipo de manifestaciones, como medios de centros penitenciarios, plataformas para la expresión de colectivos de disfuncionalidad física o mental, y un largo etcétera de iniciativas en prensa, radio, televisión u formatos online.

*Equipo Premios Enfoque

Medios de comunicación: potenciadores de la violencia sobre las mujeres gitanas

Patricia Caro. La única revista sobre mujeres payas en España se llama “Nuestra” y está dirigida por gitanos y gitanas que les piden a las payas que trabajen gratis si quieren hablar sobre su situación (previo consentimiento gitano sobre el tema, claro). La razón para ello es que las personas gitanas somos muy progres y sabemos lo que es bueno-para-ellas, lo que es-verdad y lo que es-universal. Este ejemplo ficticio sería inconcebible, ¿verdad?, pues así es como se trata a las comunidades y personas gitanas en España. Es más, la realidad supera generalmente la ficción y por ello destinaré estas líneas a plasmar mi visión sobre este asunto. Teniendo plena consciencia de que este ejercicio de violencia tiene género, edad y pertenencia geográfica, me centraré en las gitanas jóvenes españolas puesto que las migrantes “no existen” y las consecuencias de su tratamiento mediático socaban sus derechos como humanas de forma mucho más perversa.

contraportada1

Fuente: Ricardo Barquín Molero

Los medios de comunicación, en tanto que Institución, no dan espacios a periodistas gitanos y gitanas para que cuenten en voz y mirada propias la realidad que vivimos. Sólo está permitida la mirada “verdadera, buena y universal” que “casualmente” es masculina-blanca. Si a ello unimos el interés que suscitan los realities disfrazados de documentales objetivos y las entrevistas que sustentan creencias del inconsciente colectivo sobre la indeseabilidad de esa cultura tan peligrosa y marginal, entonces encontramos programas en “prime-time” que hablan sobre la incivilización y sumisión de las mujeres gitanas exóticas, hipersexualizadas y horteras que sólo piensan en casarse, tener bebés y abandonar la escuela. Esto, además de ser “cierto”, es “lo mejor” para contribuir a la construcción de una autoestima sana y fuerte que permita soñar, llenarte de expectativa y actuar sobre la creación de otra realidad más humana.

Ironías aparte, si a las mujeres en general les influye el adoctrinamiento mediático sobre el modelo de mujer exitosa, por ejemplo con el uso de la talla 36 que llena las consultas de anoréxicas, o sobre la hipersexualización femenina que inhabilita la autonomía intelectual y material de las mujeres arrojándolas a los pies de la violencia ¿Qué nos hace pensar que a las gitanas no nos afecta?

Entendiendo que esta Institución está destinada a la creación de conocimiento e ideología de las masas y que genera procesos de razonamiento inconsciente, entonces puedo deducir que promueve y justifica el matrimonio y embarazo forzosos en las Romnja (gitanas en Romanés), la sumisión de las mismas, el machismo de nuestros compañeros y las medidas antigitanas que nos pisan el cuello. Esto, sea más diplomático o menos, afecta directamente a la vulnerabilidad ante situaciones de violencia de género contra todas las Romnja (mujeres gitanas). Es un catalizador, un potenciador. Como si fuese una pastilla de caldo artificial precocinado del que nos tomamos dos tazas.

No vemos (primera persona del plural) el impacto que tiene la Historia de las comunidades gitanas en España con perspectiva de género, sobre la mirada y el entendimiento. No vemos la responsabilidad política en este asunto. No vemos el impacto que ha tenido para la ciudadanía gitana hoy. No vemos cómo eso afecta al significado de la palabra “gitano” y “gitana” ni vemos su relación con la situación de violencia intergrupal que vivimos. No vemos su influencia en las relaciones de poder entre hombres y mujeres dentro de las comunidades. No vemos.

Sí, digo matrimonios forzosos. No es que nuestro padre gitano nos obligue a casarnos con nadie per se. Son los patriarcas payocentristas (hombres blancos en el poder) los que nos obligan a pasar por esta única puerta permitida para cambiar nuestra situación. Cuando una gitana consigue abrir puertas dentro de su comunidad, llegan ellos y cierran con siete candados de plata las otras puertas de acceso a los medios de comunicación, la política, la educación, la salud y el empleo en igualdad de condiciones con una persona considerada por-ellos como digna.

Sólo vemos una cosa. Son esos seres extraños y peligrosos llamados “gitanos”, en masculino porque el lenguaje sexista dice que millones de Romnja no existimos excepto cuando sustentamos la mitología antigitana-machista. Son delincuentes marginales, parásitos sociales cuyas mujeres sumisas se entregan a sus maridos machistas de manera reprochable. Eso es lo que quieren que veamos. Eso es lo que vemos. Eso es lo que nos creemos que es la Cultura Gitana. Y si las comunidades gitanas con perspectiva de género, edad y migración, son las más perjudicadas, ¿Quiénes serán los más beneficiados de esta imagen mediática?¿Cuál será ese beneficio?

A pesar de todo, en honor a la herencia, el tiempo y los sueños, me atrevo a recetar infusiones infalibles contra el virus de la desconfianza y la ignorancia. Deberán cocerse en lumbre de enebro con agua del primer manantial en deshielo la primera noche sin luna de esta Primavera templada.

12115627_191102101231929_1595883323731577179_n

Fuente: pikaramagazine

Puñaíto de manzanilla silvestre con pétalos de flor antipatriarca. Reposar toda la noche y aplicar unas gotas directamente sobre los ojos bien abiertos (incluyan a las gitanas y gitanos en la autoría y diseño de productos informativos equilibrando así la posición de sujetxs con la de objetxs). Cucharada de mermelada de bayas dulces con una pizca de romero para el buen bajío estomacal (contactemos otras prácticas como la serie de Pilar Távora, el programa radiofónico “Gitanos” o “Voces Gitanas”) , y finalmente, ataero de hierbabuena para los problemas de corazón endurecido (presionemos juntxs por una institución gubernamental que vigile y sancione todas las formas de violencia contra los hombres y mujeres en los medios de comunicación, teniendo en cuenta la diversidad cultural, sexual y generacional) . Seguro que después del tratamiento, seremos capaces de respirar el salitre marino que corroe cualquier restistencia a este despertar sin retorno.

Opre Romnja (Arriba las Gitanas).

*Patricia Caro Mara es activista de Derechos Humanos de la Mujeres, especializada en mujeres romaníes.

¿Es discriminatorio tener categorías diferenciadas para hombres y mujeres?

La respuesta a esta pregunta, en principio, es sí. No tiene sentido tener una categoría diferenciada entre profesionales con iguales capacidades. Hasta aquí estamos totalmente de acuerdo. ¿Qué ocurre, sin embargo, si el sistema discrimina a las mujeres, invisibiliza su trabajo y las relega a un segundo plano? Entonces, es necesario tomar alguna medida que denuncie esta situación.

En la primera edición de los Premios Enfoque, siguiendo su metodología habitual, pedimos a profesionales de la comunicación (periodismo, academia y comunicadores de movimientos sociales) que nombraran periodistas enfocados y desenfocados, sin especificar que fueran hombres y mujeres. El resultado fue que ninguna mujer –ni enfocada, ni desenfocada– fue señalada. ¿Cómo es posible que contando con tantas profesionales, ninguna de ellas apareciera en el pensamiento colectivo a la hora de reflexionar sobre el ejercicio periodístico?

Ante tal situación, pensamos que una manera de romper con esa invisibilización era contemplar una categoría para hombres y otras para mujeres. El optar por esta medida ha supuesto múltiples discusiones en el equipo con muchos matices, propuestas, idas y venidas. Sabemos que esta opción es mejorable y por eso agradecemos las sugerencias que en este sentido están enviándonos las personas que están participando en la votación. La esencia de estos Premios es, precisamente, la participación ciudadana y su revisión constante para garantizar que alcanzamos la propuesta más adecuada posible.

Un sistema profundamente discriminatorio

Algunas mujeres periodistas nos han llamado la atención porque consideran que la diferenciación de categorías es profundamente discriminatoria; seguramente, tal como decíamos al inicio del artículo, no les falta razón. Otras, sin embargo, nos han felicitado porque, la división entre una categoría y otra, ha obligado a pensar en el trabajo de algunas mujeres que, de otra forma, habría sido muy difícil que fueran nombradas.

El sistema en el que vivimos es profundamente patriarcal como patriarcal es el mundo periodístico. El 70% de profesionales son mujeres y, sin embargo, su presencia en las direcciones de los medios es prácticamente inexistente. A eso hay que añadir la no menos importante presencia masculina en las columnas de opinión, tertulias y espacios de debate. La inexistencia de mujeres en muchos de estos espacios es absolutamente escandalosa; como escandalosa es la invisibilización de su trabajo que tal situación genera.

Tomar medidas de este tipo siempre es complejo. Optar por unas u otras conlleva matices y aristas que generan dudas e interrogantes. La duda, sin embargo, siempre es positiva porque es lo que nos obliga a seguir cuestionándonos y avanzar. Por eso, tomamos nota de todas las sugerencias que nos estáis haciendo llegar para poder llegar a propuestas cuya respuesta a la pregunta ¿son discriminatorias? sea NO.

*Escrito por el equipo de los Premios Enfoque.

redacción