Los Premios se despiden

Despedirse de un proyecto cargado de éxitos no es fácil. Nos cuesta mucho escribir estas líneas de despedida de nuestra criatura, que también es vuestra. Cuando comenzamos esta locura nunca pensamos que podríamos llegar tan lejos. Más de 11.000 personas participaron en la última edición, lo que demuestra que la ciudadanía tiene necesidad de ejercer su deber de vigilancia sobre medios de comunicación y periodistas. En el camino dejamos mucha ilusión, horas y horas de trabajo generoso, mucho compromiso, algún que otro tropezón y la plena convicción de aportar nuestra grano de arena a la defensa del derecho a la información.

La decisión no ha sido fácil. Se toma después de mucha reflexión y análisis. Continuar la andadura hacia la V Edición nos resulta imposible. El proyecto se ha sostenido en gran medida por el compromiso de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, que ha aportado fondos y muchas horas de trabajo de sus profesionales. Se ha sostenido también gracias al compromiso de personas voluntarias y universidades que han ofrecido su contribución de manera generosa. Durante mucho tiempo hemos trabajado sin apenas recursos económicos ni personales. En los últimos años, especialmente en la última edición, hemos sufrido un importante descenso en el número de personas implicadas en el proyecto, lo que ha reducido notablemente nuestra capacidad de seguir adelante.

La dimensión que han tomado los Premios Enfoque requiere un trabajo constante de varios meses y recursos específicos que garanticen que se realiza con el rigor que exige una iniciativa de estas características. Ninguna de estas dos cuestiones puede ser garantizada en un momento de debilidad económica y de personal como el que afrontamos.

Nos quedamos con todo lo conseguido en este tiempo, ¡que no es poco! Los Premios Enfoque han sido una iniciativa vanguardista en la que han participado miles de personas; hemos contribuido al necesario debate sobre responsabilidad periodística y el derecho humano a la información; hemos fortalecido la educación mediática de la ciudadanía. ¡No es poca cosa!

El camino continúa. Por eso dejamos a libre disposición las reflexiones promovidas a lo largo de este tipo. Esperamos que puedan servir para seguir fortaleciendo la vigilancia ciudadana sobre medios de comunicación y periodistas.

Os invitamos a seguir analizando el trabajo periodístico. Os pasamos el relevo: la lupa está en vuestras manos. Esperamos que no bajéis la guardia. Gracias por acompañarnos en el camino; ha sido un auténtico placer.

 

Abierta la votación ciudadana para la IV Edición de los Premios Enfoque

ABIERTA HASTA EL 7 DE ABRIL(2)Ya tenemos finalistas para la IV Edición de los Premios Enfoque. Ahora comienza el turno de la ciudadanía que es quien decide quién merece estos galardones.

Casi 300 profesionales de la comunicación y el periodismo han sugerido nombres de medios, programas/espacios y periodistas que merecen ser finalistas en los Premios Enfoque. El testigo pasa ahora a la ciudadanía quien, por medio de votación online, decidirá quién los merece.

La votación puede realizarse a través de la imagen hasta el día 7 de abril.

Los Premios Enfoque nacen de la necesidad de fomentar la vigilancia ciudadana sobre el ejercicio periodístico y de la defensa de la información como derecho humano. De carácter simbólico, reconocen prácticas periodísticas “enfocadas” o “desenfocadas” de acuerdo al respeto de los derechos humanos y de la equidad de género, la representación adecuada de las minorías, el cuidado al medio ambiente y la explicación detallada de las causas de los problemas que afectan a la población mundial.

En marcha la encuesta a profesionales de la comunicación

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Motores en marcha y carretera por delante. La IV Edición de los Premios Enfoque arranca su primera fase de votación con la encuesta a los y las profesionales de la comunicación y el periodismo. En esta primera etapa, pedimos a los y las profesionales que nos sugieran nombres de medios de comunicación y periodistas que merecen estos galardones. Así que, si eres uno o una de estos profesionales, anímate y participa. Puedes hacerlo a través de esta encuesta. Y si conoces colegas que puedan tener interés en participar, envíales la encuesta para que lo hagan. Cuantas más personas participen, mayor será la diversidad de opiniones y el reconocimiento al trabajo periodístico.accede-a-la-encuesta-1Más adelante, una vez sepamos quiénes son finalistas, abriremos la votación ciudadana. La participación es la pieza esencial de esta iniciativa que es, ante todo, un ejercicio de vigilancia ciudadana sobre la labor periodística y el ejercicio del derecho a la información. Seguiremos informando.

Clica aquí si quieres saber más acerca la metodología de los Premios.

John Müller: “La lealtad del periodismo debe estar con el ciudadano, no con las marcas ni con las empresas”

Por Samanta Rioseras. Nació y se formó en Chile, pero lleva ligado a medios de comunicación españoles desde 1987. Fue adjunto del director en El Mundo junto a Pedro J. Ramírez. Función que sigue desempeñando, también junto a él, en El Español. Es uno de los mejores periodistas económicos del país y lo suyo, claro, son los números. Pero, eso sí, envueltos en letras porque, dice, los datos no valen nada sin contexto. Así lo contó a Premios Enfoque tras su intervención en la Escuela de Periodismo Martín Ferrand el 4 de febrero.

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Fuente: El Español

Si hay alguna especialización del periodismo más susceptible de las filtraciones interesadas, es el periodismo económico, ¿cómo se gestiona eso?

Las filtraciones hay que gestionarlas desde dos perspectivas. Por un lado, el periodista debe calibrar bien el origen de esas filtraciones. Yo, por ejemplo, siempre he sospechado mucho de WikiLeaks porque creo que detrás de WikiLeaks suele haber delitos como el hackeo de una base de datos. Siempre hay que pensar si el material que recibes procede de alguien que ha entrado a robar en un despacho, una oficina o un organismo público y qué nos pasaría si la persona que nos filtra esa información es anónima; aunque esto no suele pasar porque normalmente los periodistas saben de dónde viene la información. Por otro lado, hay que valorar que es lo que persigue la gente que ha filtrado la información y si es la fuente original o una interpuesta. El asunto es que con las filtraciones hay que tener mucho cuidado porque siempre hay alguien interesado detrás.

La iniciativa Premios Enfoque reconoce los buenos enfoques periodísticos. ¿Cuál es la manera adecuada de enfocar la información económica para el público generalista?

Tienes que ponerte en la perspectiva del ciudadano; el cliente del periodista es el ciudadano. Esa es la manera de enfocar una información económica. Si hablas de la cuenta de resultados de una empresa, debes tratar de fiarte de los datos y no tanto del discurso con el que la empresa viste los datos. Hay que hacer un análisis de los datos. El periodismo económico es igual que el resto del periodismo; pero como los intereses a los que afecta son muy visibles, quizás el cuestionamiento o el feed back es mucho más rápido. Las empresas, al sentirse afectadas por un contenido, rápidamente reaccionan y tienes un feed back más rápido que en el periodismo político, por ejemplo, porque en él a veces los afectados de una información falsa ni siquiera reaccionan por no mover más el tema. En cambio, en el periodismo económico los intereses son muy visibles y son crematísticos; producen efectos directos sobre el dinero. Notas enseguida el feed back. Eso obliga a hacer un periodismo mucho más riguroso y contrastado. En el periodismo deportivo no ocurre, no se contrasta nada porque si publican una mentira, al hablar sobre una cuestión lúdica parece que no importa. Eso no ha pasado nunca en el periodismo económico.

Una de las cosas que más se ha perdido en la prensa española es ese afán de contrastación. Hay muy buenas iniciativas de fact checking en algunos programas, como en El Objetivo, que tiene una sección específica. Está muy bien, pero solo es una sección cuando debería ser parte del trámite ordinario, debería ser como el respirar.

En el periodismo económico, el dato es el rey. ¿Cómo se le pone cara?

El dato es el rey hasta cierto punto. Yo creo que el contexto es el rey, al análisis es el rey. El dato está muy bien, pero el dato lo produce el INE (Instituto Nacional de Estadística) o un organismo que lo da descontextualizado. El que tiene que poner en contexto el dato de por qué hay inflación o porque no la hay, es el periodista. La noticia no es que el IPC (Índice de Precios de Consumo) sube un 3%, sino por qué.

¿La crisis económica ha sido positiva para el periodismo económico al popularizarse y salir de su propia sección?

Creo que la crisis económica ha sido un desafío para las redacciones y para los periodistas. Hubo que encontrar gente que supiera manejar contenido económico y hubo una gran expansión de la demanda, que ya ha parado. Ha sido un desafío para las redacciones, pero el principal beneficiario ha sido el español medio que ha aprendido economía.

Pero la terminología sigue siendo muy específica…

Es una tensión permanente. Cuando vulgarizas demasiado, el experto se queja y dice que estás corrompiendo su trabajo. El periodista está en medio del experto y el ciudadano. Tiene una lealtad hacia el público para explicarse bien en términos asequibles y, por otro lado, la tensión del experto que siempre te dirá que es un término impreciso. Eso no debe enmascarar a los periodistas que se explican mal y que lo harían mal tanto en materia económica como para contar un suceso o narrar un conflicto político.

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Periodistas (de izq. a derecha) John Müller, Luis Ángel de la Viuda y Tom Burn, CEU San Pablo (Madrid) | Fuente: Samanta Rioseras

El que fuera director de The Wall Street Journal, Bernard Kilgore, dijo en 1941: “No escribáis para los banqueros, escribid para sus clientes que son más”.

Así es, por eso decía al principio que nuestra lealtad está con los ciudadanos porque la lealtad del Periodismo debe estar con el ciudadano, no con las marcas, no con las empresas… porque vivimos en democracia y la libertad de prensa se asienta en la democracia. Y porque, en definitiva, la clave es transmitir información fiable para que la gente tome sus decisiones. Si la información es mala, las decisiones serán malas. ¿Qué pasó con las cajas de ahorro? Pues que la información que se tenía era mala porque estaba mediatizada por una relación personal, de amistad o familiar, con el ejecutivo que vendía las preferentes o te colocaba una hipoteca. Bueno, hemos aprendido que esto no es así de sencillo y que no basta con la información de los periódicos, sino que hay que buscar asesoría profesional.

¿Qué opinas de la frase “el periodismo económico es complicado y aburrido”?

No. El periodismo económico es más divertido incluso que el de sucesos. Hay crímenes mucho más espantosos que en los de crónica roja de los periódicos. A mí me parece que el periodismo económico es muy divertido. Creo que es un ámbito humano muy interesante, es un foco de atracción para las pasiones de mucha gente porque no hay nada que fomente más las pasiones que el dinero. El dinero, por un lado, puede fomentar la pasión y la ambición de una manera desbocada; pero, por otro lado, obliga a una toma de posesión racional, salvo en casos patológicos. La gente tiene una actitud racional ante el dinero porque le cuesta mucho ganarlo.

La profesora Rosa del Río dice en su libro ‘Periodismo económico y financiero’ que “la economía es básica para la información, pero la información es la base de la economía”.

Sí, porque nuestro mundo está organizado en torno a mercados que, básicamente, se nutren de información. De hecho, el dinero es una señal informativa. Cuando detectas que hay un flujo de dinero es porque hay mucha gente comprando un determinado producto y descubre que el dinero fluye hacia él. Es una señal comunicativa que te está dando respecto al éxito o atractivo de ese producto o servicio. Sin duda, el mercado sin información no funciona. Los mercados bajo censura son tramposos, no son libres.

Contar historias que explican trocitos de mundos

Por Sílvia Melero. Tener fe en tu historia y entusiasmo al contarla. Elementos indispensables para la periodista Leila Guerriero, junto a un tercer componente universal. “Hay un universal que recorre las historias: el triunfo, el amor, la felicidad, los sueños, la lucha contra las tragedias… Eso bien contado hace que alguien se reconozca en la historia. Buscar el universal es fundamental. Todas las grandes historias tienen ese universal que hace que nos siga interesando leerlas aunque sean realidades ajenas”.

Coincide con ella el también periodista Bakala Kimani. “En una historia individual, gente a miles de kilómetros puede encontrar inspiración, motivación. No sólo a título personal sino también colectivo”. Y un tercer periodista, Agus Morales, añade que “en esta sociedad compulsiva dónde todo es volátil, lo que tiene voluntad de permanencia es lo que queda“. Se refiere a la crónica. “Le queda terreno porque tiene voluntad de permanencia, igual que la poesía. Puede que no tenga sentido utilitarista, pero ¿cómo no va a tener sentido la poesía? Sirve para todo y para nada”. Leila reafirma que no sólo hay que pensar las cosas según la utilidad. “La poesía es inútil pero es mejor que exista. Es mejor que exista la Novena Sinfonía de Beethoven aunque sea inútil. La crónica sirve para contar historias, es una mirada que ayuda a comprender un mundo cada vez más complejo. Las historias que se narran en términos de reduccionismo son un insulto al lector y yo  aspiro a pensar que los lectores son inteligentes”. Cita a otro periodista argentino. “Martín Caparrós dice que todo este trabajo de estos años lo está preparando para contar la crónica más difícil de su vida: la crónica de su manzana, de su barrio”.

“No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia” – Kimani

Los tres charlan sobre estos temas porque participan en el encuentro ‘Contar historias que explican el mundo’, organizado por la Coordinadora de ONGD para ahondar en la responsabilidad periodística y de las organizaciones no gubernamentales a la hora de explicar los contextos informativos. Un encuentro que se celebró en Madrid el pasado 8 de noviembre, moderado por Yolanda  Polo, responsable de comunicación de la Coordinadora. Y los tres coinciden en que sí se puede entender el mundo a través de una pequeña historia.

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Diálogos Comunicambio: Contar historias que cuentan el mundo | Fuente: Coordinadora ONGD

A la pregunta de Yolanda sobre si los medios hablan más de las personas empobrecidas que de los causantes de la pobreza, responde Bakala que quienes los financian son los ricos. “Esto condiciona la línea editorial. La mano que da es la mano que manda. La falta de autonomía financiera afecta a medios, periodistas y ONG. No se piensa en las necesidades reales de los ciudadanos de países del Sur sino en los temas que interesan en el Norte”.

Bakala Kimani es escritor, docente y periodista congoleño especializado en cooperación internacional y migración. Dirige la revista AfroKairós desde donde intenta romper estereotipos sobre África. “Como migrante he sufrido los estereotipos que se nos aplican. Te preguntan antes de dónde eres que cómo te llamas. Y si dices el país, automáticamente te aplican todo lo que han oído del Congo. Están condicionados, la relación es sesgada. No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia”.

Según Agus Morales, director de la revista 5W, nunca puede olvidarse la denuncia, sin perder de vista otros temas. “Hay que hablar del coltán pero también contar la historia de una compañía de teatro de Kinshasa”.

Leila Guerriero, escritora, editora para América Latina de la Revista Gato Pardo y directora de la colección Mirada crónica, echa en falta en las historias periodísticas el lado bueno de la vida. “Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error”.

Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error” – Guerriero

Llega el momento de hablar de las ONGD. Bakala afirma que en España no existen como tal porque reciben subvenciones gubernamentales. “No quiero ONG en mi país. Si de verdad me quieres ayudar, haz incidencia política en tu país, aquí, dile a tu Gobierno que no venda armas al mío, que no abuse de nuestros recursos”. Agus considera que el objetivo de una ONG debería ser desaparecer, en el plano teórico. “En los lugares del mundo donde está sufriendo la gente no hay corresponsales, hay ONG”. Por eso a veces las organizaciones son una vía para que muchos periodistas puedan conocer las realidades de otros países ante la falta de inversión de los medios en información internacional.

Y luego están los lugares de los que habla todo el mundo. “Hay que escoger. Vale más lo que no hagas que lo que sí. Si van cientos de medios a un mismo sitio para una cobertura, igual no tienes que ir tú para contar lo mismo porque se diluye tu personalidad y es preferible ir dentro de tres meses para contar lo que nadie cuenta. Hay que romper el círculo vicioso de la comunicación de masas”. Leila recuerda lo que le dijo un profesor cuando ella llegaba tarde a clase: “Entre la espada y la pared, siempre se puede elegir la espada”. Así que se elige llegar tarde. “Todos en masa a cubrir a Trump. Hay que elegir. Tenemos la responsabilidad de dar la batalla y no aceptar todo. Creo que todo empieza con una mirada. Si hay 700 periodistas cubriendo a Trump, difícil tener otra mirada y elaborar un relato distinto”. Hace también referencia al caso de Aylan, el niño refugiado que murió ahogado en el mar. “El reto para los periodistas es cómo visibilizar esas tragedias sin naturalizarlas. Los periodistas no tenemos que salvar el mundo pero sí agitar la conciencia ciudadana.”. Para ella la función del periodismo no es cambiar el mundo. Bakala sí considera que los periodistas “podemos ayudar a transformar el mundo, no sólo contarlo, sino que lo que contamos tenga incidencia”. Leila subraya la labor de vigilancia y denuncia de los medios. “Hay situaciones que al visibilizarlas cambian, la palabra tiene un poder, claro, no hay escritura que sea inocente. La escritura tiene una intención. Tenemos que contar para que golpee”.

Silvia Melero es periodista freelance, colabora en la revista 21 y El Asombrario y dirige los proyectos Cómo lo Cuento, Desinstrumentados y Luto en Colores.

Infolibre, elegido por la ciudadanía como ganador de la “Categoría especial Medio del Tercer Sector”, cede su premio

“No sería justo aceptar un premio que no nos corresponde puesto que no somos realmente un medio del Tercer Sector”. Manuel Rico, director de InfoLibre, ha manifestado su agradecimiento a la ciudadanía por haber elegido al medio como merecedor de este galardón, pero considera que no les corresponde a ellos, sino a medios que realmente son del Tercer Sector. infoLibre está editado por una sociedad limitada, aunque es cierto que los ciudadanos pueden participar en su capital a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.

Además, Rico ha pedido que conste su reconocimiento expreso a los periodistas que, en tiempos tan difíciles para la profesión, trabajan en medios del Tercer Sector y su felicitación a los premiados y a los organizadores de los Premios Enfoque.

Nuevo ganador

En la primera etapa de la III Edición de Premios Enfoque, en la que profesionales de la comunicación sugirieron nombres que merecen estos galardones, infoLibre apareció en la lista de medios nominados a la Categoría Especial-Medio del Tercer Sector. Aunque no se trata exactamente de un medio que pertenezca a ese sector, el equipo de los Premios Enfoque decidió no intervenir en el proceso, ser fiel a las encuestas y respetar los resultados. Finalmente, en la segunda etapa, la ciudadanía eligió a infoLibre como merecedor de este galardón y así lo comunicamos al hacer público el resultado.

La cesión de su premio, hace que pase a la siguiente opción en número de votos, que es Periodismo Humano. De esta manera, los ganadores de esta categoría son: La Marea, Periodismo Humano y Píkara Magazine.

Desde el equipo de los Premios Enfoque agradecemos la honestidad de infoLibre por ceder su galardón. Su gesto demuestra su ética, su compromiso con el periodismo y su respeto por los y las profesionales trabajan en otros medios.

 ¿Por qué una categoría para medios del Tercer Sector?

La inclusión de esta categoría responde a una demanda que la ciudadanía nos hizo el año pasado. Consideramos muy interesante incluirla puesto que en ediciones anteriores estos medios estaban prácticamente ausentes en las propuestas que nos llegaban en la primera etapa. Quisimos así, reconocer y visibilizar a medios que están liderados por organizaciones sin ánimo de lucro, movimientos sociales, cooperativas y asociaciones ciudadanas que trabajan por el cambio social y, en especial, por derecho a la comunicación de colectivos normalmente ausentes en los grandes medios.

El hecho de que apareciera en este listado infoLibre responde al muy probable desconocimiento sobre este tipo de medios. Un desconocimiento que se debe en gran medida a la inexistencia de una ley que los ampare y la consecuente situación de desigualdad con respecto a los medios públicos o privados.

 

De metodología, participación ciudadana y (des)enfoque

Si de algo estamos orgullosos desde los Premios Enfoque es de la amplia participación de la ciudadanía en sus tres ediciones. Y es que la propuesta busca que sean precisamente los propios ciudadanos y ciudadanas quienes seleccionen los medios, periodistas y secciones/programas que, a su juicio, merecen los galardones tanto Enfocados como Desenfocados. Para ello, desde los Premios se proporcionan herramientas que permitan destacar a aquellos que están haciendo su trabajo conforme a los criterios de desarrollo social, derechos humanos o justicia social y ambiental (Enfocados), al tiempo que puedan llamar la atención sobre aquellos que están desatendiendo esta función (Desenfocados).

Para que la ciudadanía pueda llegar a participar de la votación, existe un proceso altamente cuidado, con una metodología estudiada y contrastada. Así, cada edición de los Premios Enfoque tiene una primera fase en la que profesionales de la comunicación tanto del ámbito académico (profesores/as y alumnado), periodistas (de medios públicos, privados-comerciales y privados sin ánimo de lucro, comunitarios y tercer sector) y comunicadores de ONGs y movimientos sociales completan un formulario señalando los medios, periodistas y programas/secciones que contribuyen al cambio social y cuáles no. Quienes reciben cinco o más votos en esta primera encuesta conforman el listado de finalistas que se hace llegar a la ciudadanía.

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Es precisamente en la segunda fase cuando se plantea una votación online abierta a todo el mundo para que la ciudadanía decida, de forma participativa y libre, quién merece cada galardón. De esta votación surgen los premiados; y no uno por categoría sino varios precisamente por el carácter constructivo de la iniciativa. No se trata de una competición, sino de ofrecer una valoración ciudadana sobre el quehacer periodístico que ayude a promover una mejora constante del derecho a la información y la comunicación. De esta forma, además, se garantiza un reconocimiento más plural.

Algo que llama la atención es que un mismo nombre de finalista (medio, periodista o espacio/programa) puede aparecer en la categoría enfocada y desenfocada al mismo tiempo. Un hecho que muestra la pluralidad y diversidad de las personas que participan en la primera fase de los Premios. De esta forma, es la ciudadanía la que tiene la palabra final.

En este sentido, el papel del equipo de los Premios Enfoque, una vez realizado el diseño metodológico, es de mero dinamizador: facilitamos el proyecto, pero en ningún caso nos atribuimos el derecho de juzgar a los premiados y premiadas.

¿Por qué unos premios desenfocados?

Como mantenemos desde la creación de los Premios Enfoque, nuestra intención final es generar una reflexión sobre buenas prácticas periodísticas que incentiven y promuevan la mejora constante en el quehacer profesional. Por ello, consideramos adecuado reflexionar tanto sobre aquellos/as que contribuyen al cambio social mediante la lucha por el respeto a los derechos humanos, el protagonismo de las minorías, el análisis de las causas de los problemas y la cobertura mediática que denuncia las injusticias sociales y medioambientales (Enfocados) y aquellos que no contribuyen a este tipo de periodismo (Desenfocados).

Pero no nos confundamos: los galardones ‘Desenfocados’ no tienen un carácter punitivo ni estigmatizador, sino que pretenden invitar a la reflexión sobre cómo se podrían mejorar ciertos medios, periodistas y espacios/programas en torno a los valores del periodismo para el cambio social.

Además, como novedad, este año incorporamos un premio especial a la trayectoria enfocada de un medio del Tercer Sector. Una incorporación con la que recogemos el guante de las sugerencias aportadas por la ciudadanía en la edición pasada (la de crear categorías específicas) y con la que pretendemos poner cara a medios que, de otra manera, quedarían invisibilizados.

En definitiva, consiste poner la lupa tanto en lo que se está haciendo mejor y lo que todavía puede mejorar. Todo como un ejercicio de responsabilidad ciudadana en defensa del bien público que es la información.

*Escrito por el equipo de los Premios Enfoque

¿Es discriminatorio tener categorías diferenciadas para hombres y mujeres?

La respuesta a esta pregunta, en principio, es sí. No tiene sentido tener una categoría diferenciada entre profesionales con iguales capacidades. Hasta aquí estamos totalmente de acuerdo. ¿Qué ocurre, sin embargo, si el sistema discrimina a las mujeres, invisibiliza su trabajo y las relega a un segundo plano? Entonces, es necesario tomar alguna medida que denuncie esta situación.

En la primera edición de los Premios Enfoque, siguiendo su metodología habitual, pedimos a profesionales de la comunicación (periodismo, academia y comunicadores de movimientos sociales) que nombraran periodistas enfocados y desenfocados, sin especificar que fueran hombres y mujeres. El resultado fue que ninguna mujer –ni enfocada, ni desenfocada– fue señalada. ¿Cómo es posible que contando con tantas profesionales, ninguna de ellas apareciera en el pensamiento colectivo a la hora de reflexionar sobre el ejercicio periodístico?

Ante tal situación, pensamos que una manera de romper con esa invisibilización era contemplar una categoría para hombres y otras para mujeres. El optar por esta medida ha supuesto múltiples discusiones en el equipo con muchos matices, propuestas, idas y venidas. Sabemos que esta opción es mejorable y por eso agradecemos las sugerencias que en este sentido están enviándonos las personas que están participando en la votación. La esencia de estos Premios es, precisamente, la participación ciudadana y su revisión constante para garantizar que alcanzamos la propuesta más adecuada posible.

Un sistema profundamente discriminatorio

Algunas mujeres periodistas nos han llamado la atención porque consideran que la diferenciación de categorías es profundamente discriminatoria; seguramente, tal como decíamos al inicio del artículo, no les falta razón. Otras, sin embargo, nos han felicitado porque, la división entre una categoría y otra, ha obligado a pensar en el trabajo de algunas mujeres que, de otra forma, habría sido muy difícil que fueran nombradas.

El sistema en el que vivimos es profundamente patriarcal como patriarcal es el mundo periodístico. El 70% de profesionales son mujeres y, sin embargo, su presencia en las direcciones de los medios es prácticamente inexistente. A eso hay que añadir la no menos importante presencia masculina en las columnas de opinión, tertulias y espacios de debate. La inexistencia de mujeres en muchos de estos espacios es absolutamente escandalosa; como escandalosa es la invisibilización de su trabajo que tal situación genera.

Tomar medidas de este tipo siempre es complejo. Optar por unas u otras conlleva matices y aristas que generan dudas e interrogantes. La duda, sin embargo, siempre es positiva porque es lo que nos obliga a seguir cuestionándonos y avanzar. Por eso, tomamos nota de todas las sugerencias que nos estáis haciendo llegar para poder llegar a propuestas cuya respuesta a la pregunta ¿son discriminatorias? sea NO.

*Escrito por el equipo de los Premios Enfoque.

redacción

Luces y sombras de la Ley de Medios en Argentina

Por el Colectivo de comunicación La Tribu. En aulas, en foros, en publicaciones, en Congresos, en asambleas, en ámbitos más y menos formales se toma como ejemplo de construcción de una ley de medios democrática la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que se aprobó en Argentina en octubre de 2009.

Se destaca la consideración de tres actores de la comunicación: el sector público, el privado con fines de lucro y los medios de comunicación sin fines de lucro. Sobre todo se hace énfasis en la reserva del 33 % del espectro radioeléctrico para los sin fines de lucro, es decir emisoras de asociaciones civiles, cooperativas, fundaciones, etc. También permite que comunidades de pueblos originarios puedan poseer sus propios medios de comunicación.

Además, la ley también crea la Defensoría del Público y el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (CoFeCa), un consejo consultivo que pretende incidir en las políticas de comunicación y que está compuesto por representantes de todos los sectores alcanzados por la ley. Además, el texto está fundado y argumentado en el derecho a la comunicación, atravesado por una visión de género, con varios puntos referidos a accesibilidad y con cuotas de pantalla que apuntan a fortalecer las producciones locales. Sin lugar a dudas, hay muchas razones por las que el texto de la ley se ha ganado su reconocimiento.

Hay una cosa más, que quizás sea menos conocida, pero fundamental para quienes creemos y practicamos una comunicación desde otras lógicas, distintas a las regidas por el mercado. El texto de la ley incorpora una definición de emisoras comunitarias, de ellas dice que nunca deberán ser entendidas como de alcance restringido. Esto toma más valor en las discusiones que se dan en América Latina en relación con otras leyes que si bien reconocen la existencia de medios sin fines de lucro, se les permiten potencias tan limitadas que restringen su alcance o mejor dicho con alcances tan restringidos que limitan su potencia.

¿Cómo conseguimos esto? La sociedad civil se organizó para acordar un documento en el que se destacaban veintiún puntos que debería contemplar una legislación que se pretenda democrática. Dichos puntos fueron tenidos en cuenta a la hora de redactar el proyecto de ley. El proyecto fue discutido en diversos foros a lo largo del país de los que participaron organizaciones, emisoras, sindicatos, universidades, intelectuales, trabajadoras, músicos, cineastas, etc. Y ante un contexto particular, la fuerza política en el gobierno la tomó para impulsarla.

Este tipo de relatos suelen olvidar la construcción colectiva que por debajo y antes y después de cada uno de estos logros se fue haciendo. Construcción que fue fundamental para crear las condiciones que permitieron aprovechar la ventana de posibilidad que cualquiera de estos proyectos necesita para realizarse. Esto no quiere decir que las instancias destacadas, en este caso el acuerdo de un montón de organizaciones vinculadas a distintos sectores de la comunicación para la redacción de un documento conjunto, no tengan la importancia que se les destaca. Tampoco pretende ser un ensalzamiento de las potencias de aquellas otras construcciones.

Las sombras de la Ley

Pero, sin ese andar construyendo bien por debajo nunca se hubiera llegado a lo que se llegó, una más que interesante ley que se aplica poco y mal. Entre los debes más importantes se cuentan la no realización del Plan Técnico que permita conocer cómo será la ocupación del espectro, que cantidad de frecuencias de cada categoría se albergarán. Esto, entre otras cosas, no nos permite saber en qué se traduce ese treinta y tres por ciento reservado para las emisoras sin fines de lucro. Además, no ha permitido avanzar en el otorgamiento de licencias de radio de ninguna categoría en las zonas de conflicto, es decir en los grandes conglomerados urbanos donde suele haber mayor ocupación del espectro.

Entonces, en las grandes ciudades, ninguna de las radios comunitarias, esas que son fundamento principal del acercamiento al derecho a la comunicación y la democratización del sistema de medios que propone la ley, reconocidas por el texto como integrantes del sector sin fines de lucro, pudo hacer cuerpo su derecho y obtener una licencia. Si algo hemos aprendido en este proceso es que una ley no garantiza una política pública y por ende, que las leyes son una instancia importante en la lucha por el acceso a nuevos derechos, pero nunca pueden considerarse un punto de llegada en esa búsqueda.

Ese andar construyendo por debajo siguió su trabajo sin negar lo logrado pero sin perder de vista los objetivos. Así se consiguió que cuatro redes de emisoras comunitarias después de evaluar problemáticas y prioridades de cada una, se juntaron para evaluar problemáticas y prioridades del conjunto. Esa mesa de trabajo se transformó en un pedido de una instancia intermedia, un mientras tanto para salir de la alegalidad que, ley mediante, muchos medios sostienen más allá de sus intenciones. Y ese pedido fue replicado por el CoFeCa. Y luego relanzado por la Defensoría del Público (para eso también sirven las instituciones creadas por la ley) y ante la proximidad del cambio de gobierno la Autoridad Federal se decidió a dar reconocimientos a estas emisoras.

El panorama se pone más oscuro en el contexto de asunción de un presidente que en reiteradas oportunidades habló de modificar la ley y las instituciones creadas por la misma aunque nunca ahondando demasiado en qué cambios impulsaría para lograr lo que él sostiene necesario “una ley más moderna y ligada a valores”. Vaya uno a saber qué significa eso. Lo que sí es de público conocimiento es su acuerdo con los actores hegemónicos de la comunicación que defendieron su accionar como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y propiciaron su acceso a la Casa Rosada a cambio de intervenir en las políticas del sector.

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Fuente: ADITAL. Noticias de América Latina y el Caribe

Mientras tanto las radios comunitarias intentan re-configurarse sin dejar de andar. Con su trabajo en la comunidad, codo a codo con otras organizaciones, movilizadas por hacer cuerpo derechos. Por hacer realidad su visión de la comunicación, para constituirse en espacios de libertad y experimentación, pero sobre todo como motores de empoderamiento que constituyen a la comunidad participante en sujetos políticos activos, porque  ¿qué es la comunicación comunitaria sino un proceso que activa voces y que nos enseña a organizarnos y hacer colectivamente?

Es la fuerza del nosotros y nosotras activo, movilizado, crítico, enredado lo que brinda a las organizaciones de comunicación comunitaria la legitimidad que no necesita de licencia ni reconocimiento del Estado, que se construye en su compleja y transformadora práctica cotidiana.

*La Tribu es un colectivo de comunicación y cultura que funciona en la casona de Lambaré  873, barrio de Almagro, en la Ciudad de Buenos Aires, desde 1989. Una voz se hace circuito y el brote altera el orden. Componemos en libertad como la orquesta  de las hojas con el aire. Continuar el silbido. Comenzar un recorrido. Bajo tierra somos bosque latiendo que recibe una furiosa descarga y la devuelve hecha fruto. Animarse a jugar en colectivo y a generar cortocircuitos. Web oficial

ARRANCA LA III EDICIÓN PREMIOS ENFOQUE

¡Bienvenidos a la III Edición de los Premios Enfoque! Volvemos renovados con la actualización de la página web, novedades en el contenido y mejoras en la metodología de los premios.

Los Premios Enfoque reconocen qué medios, periodistas y secciones/programas realizan una cobertura adecuada o inadecuada en relación a los Derechos Humanos y los ideales de justicia social, de género y ambiental. La particularidad de estos Premios de carácter simbólico reside en que no se apoyan en un jurado al uso, sino que promueven una participación amplia de la ciudadanía, estructurada en dos fasesuna primera fase en la que profesionales de la comunicación sugieren las candidaturas; y una segunda, abierta a toda la ciudadanía, que es la principal protagonista.

El envío de las primeras encuestas se realizará a principios de 2016. Hasta entonces, ¡atent@s! A partir de hoy, tendréis dos artículos semanales en la web relacionados con temas como la información como derecho humano; la cobertura de temas de actualidad en los medios; las realidades de espacios comunicativos en otros países o la valoración de la ciudadanía sobre el periodismo.

Ya tenemos fecha de la gala y será el jueves 24 de febrero de 2016. Hasta entonces, continuaremos informándoos sobre el proceso de votación y participación.

Síguenos en las páginas de Facebook y Twitter para conocer los detalles del proceso.

¡Muchas gracias y bienvenid@s a bordo!

Twenty years from now you will be more disappointed by the things that you didn’t do than by the ones you did do. So throw off the bowlines. Sail away from the safe harbor. Catch the trade winds in your sails. E (1)