Fotoperiodismo: ¿un oficio de hombres?

Por Carmen Álvarez. Cada año los Premios Enfoque nos presentan una “Categoría Especial”, un galardón específico dedicado a sectores o profesiones dentro del periodismo que se encuentran poco reconocidos o escasamente visibilizados. Este año, el turno fue para el fotoperiodismo. El arte de narrar con imágenes una historia pasa por momentos complicados, pero pelea más que nunca por la dignidad de la profesión, y por un espacio de contexto, de recorrido y de calidad entre tanto ruido viral.

Ante esta situación, no podíamos obviar que o bien distinguíamos entre categorías diferenciadas para mujeres y hombres fotoperiodistas, o por el contrario, las mujeres quedarían relegadas, una vez más, a permanecer ocultas, como ha venido sucediendo en anteriores ediciones con otras categorías.

Mujeres fotógrafas, están pero no las vemos

Las cifras extraídas del último estudio de World Press Photo, el mayor concurso anual de fotografía de prensa, son espeluznantes. Este informe revela que el 85% de profesionales fotoperiodistas son hombres, a pesar de encontrar las escuelas de fotografía y periodismo repletas de mujeres.

Nieves Limón es impulsora de Género y Figura -GYF-, una plataforma nacida para reivindicar el papel de las mujeres fotógrafas. Ella lo tiene muy claro “el problema no es en absoluto la falta de fotógrafas, sino el escaso reconocimiento a su trabajo”, y esto tiene consecuencias perversas porque “se terminan reproduciendo dinámicas de exclusión continuas y minando la confianza de algunas profesionales. Muchas mujeres se desalientan y por ello no se presentan a los concursos; de hecho, se presentan en un porcentaje muy, muy inferior al de los hombres. En algunos casos no suponen ni un 2% de la participación”.

Calculadora en mano, GYF funciona a través de “vaciados de datos”, cuantifica y cuestiona la presencia de mujeres fotógrafas en exposiciones, publicaciones, certámenes y festivales. Lo cierto es que “si comprobamos quiénes integran las filas de decisión de estas prácticas – o de numerosos proyectos públicos – encontramos pocas mujeres escogiendo trabajos”, explica Limón.

¿Se plantean las mismas preguntas a un hombre que a una mujer fotoperiodista?

A las barreras de visibilidad y reconocimiento que enfrentan las mujeres fotógrafas, hay que sumar las propias implícitas a los roles de genero, ¿es igual de común que una mujer deje a su familia en casa para ir a cubrir una guerra a que lo haga un hombre?, ¿se enfrenta a las mismas preguntas sobre su valía como profesional de la imagen y miembro de una sociedad?, ¿qué repercusión tiene eso en el desarrollo de su actividad fotográfica?, éstas son algunas de las preguntas que se cuestiona el equipo de GYF.

Tenemos pocas referencias de mujeres fotografiando guerras. Éstas no suelen estar presentes en las películas de Hollywood, y si lo están, normalmente aparecen asociadas a espíritus libres que se han rebelado contra el sistema y han renunciado a su función como “madre” por su profesión. Necesitamos arquetipos de mujeres fotoperiodistas, lo que veneramos del fotoperiodismo no son solo sus imágenes, sino también sus personajes, estilos de vida y trayectorias profesionales. Anastasia Taylor Lind (Fotoperiodista) lo deja muy claro en este artículo de Time, “lo que la industria elige celebrar proporciona un marco para que las generaciones más jóvenes puedan emular y perpetuar estas imitaciones.”

Danube_revisited

Imagen del proyecto “Danube revisted”, un viaje fotográfico a lo largo del Danubio protagonizado por 8 mujeres fotógrafas. Impulsado por la Fundación de Inge Morath.

¿Qué pasaría si la historia visual que conocemos hubiese sido narrada por mujeres?

Hemos conocido el mundo a través de la mirada de hombres blancos procedentes de países ricos. ¿Serían diferentes nuestras referencias visuales si más mujeres hubiesen narrado visualmente éstas u otras historias? Probablemente sí.

Si echamos la vista a atrás, las obras de multitud de mujeres fotógrafas han desobedecido los códigos de representación imperantes, y a causa de esto, han sido sistemáticamente silenciadas. Hannah Cullwick, Alice Austen, Claude Cahun o Diane Arbus son algunos ejemplos [Fotógrafas invisibles, sujetos imposibles. Eva Filgueria].

Necesitamos seguir descubriendo prácticas fotográficas subversivas que desobedezcan los códigos imperantes. Porque los códigos son, en última instancia, estrategias de poder y, por tanto, son reversibles [¿Por qué es importante la fotografía? Género y Figura, reivindicando a las mujeres fotógrafas. Nieves Limón].

¿Qué puedes hacer tú para reivindicar el papel de las mujeres fotoperiodistas?
  • Revisa su trabajo. En este artículo encontrarás unas cuantas referencias de plataformas y galerías que muestran el trabajo de mujeres fotógrafas.
  • Participa en las “editatonas o maratones de edición”. ¿Qué son? Actividades en las que varias personas se juntan con el objetivo de crear contenido nuevo en Wikipedia. Recientemente se han celebrado varias editatonas orientadas a editar información sobre mujeres fotógrafas bajo el convencimiento de que si no están en Wikipedia, no existen.
  • Atrévete a cuestionar y denunciar la falta de mujeres como autoras de fotoreportajes, concursos, festivales o certamenes fotográficos.

¿Se te ocurren más ideas? Cuéntanoslo en @premiosenfoque

¿Dónde están las mujeres opinadoras en los medios de comunicación?

Por Samanta Rioseras. La Asociación de la Prensa de Madrid ha puesto sobre la mesa la presencia de las mujeres en el periodismo opinativo. Bajo el título ‘La opinadora en los medios de comunicación’ la directora de Público, Ana Pardo; la periodista de El Mundo Lucía Méndez; la locutora de RNE 5 Marta Pastor, la columnista del Huffignton Post Yolanda Domínguez; y el director de informativos de laSexta, César González, debatieron el pasado miércoles 18 de enero sobre esta cuestión.

Sus conversación fue moderada por la profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e impulsora de #OnSónLesDones (#dóndeEstánLasMujeres) Isabel Mutané, cuya intervención desveló datos escalofriantes.

La presencia de las mujeres que opinan en la prensa papel no llega al 15% y en la prensa digital suponen el 19%. En la radio y la televisión crece el porcentaje de las tertulianas y expertas hasta el 35% porque se incluyen las cadenas públicas que deben cumplir con la ley de paridad. Cifras ridículas teniendo en cuenta que más de la mitad de la sociedad son mujeres. En este sentido Pardo fue tajante: “No se puede hacer información ignorando al 51% de la población”, dijo, y se comprometió a convertir a Público, cuya dirección ocupa desde hace tres meses, en un “periódico feminista”. Lo hará, aseguró, “creando una sección específica, pero también de forma transversal”.

Mesa redonda “La opinadora en los medios de comunicación”

Fuente: Elena Hidalgo, APM

Cuestionados los ponentes acerca de las razones por las cuáles la presencia de la mujer como columnista, comentarista o tertuliana es minoritaria se inició una enumeración que Pastor resumió a la perfección: “No opinamos porque no decidimos. No estamos en la Dirección ni en los Consejos de Administración”, sostuvo, haciendo referencia al ‘techo de cristal’. Nombre con el que se conoce a la dificultad que tienen las mujeres para acceder a puestos de mando, a pesar de ser mayoría tanto en las facultades como en las redacciones. Una realidad que Méndez achacó a “la naturalidad con la que se asume que los hombres tengan el poder”. Idea con la que, afirmó, hay que acabar.

Para lograrlo, es necesario aumentar la presencia de las opinadoras. Tal y como comentó Pastor, las mujeres expertas están invisibilizadas: “Tenemos un montón de nombres en la cabeza de economistas, abogados, politólogos; pero no tenemos referencias de ellas porque no están tan presentes en los medios”. Acabar con esta situación es, precisamente, la meta de Plataforma Expertas. Se trata de la base de datos más completa y actualizada para contactar con expertas en diversos sectores que han impulsado diferentes asociaciones de mujeres lideradas por WomenCeo. Una útil herramienta para los periodistas que permitirá, además, visibilizar a las mujeres.

Durante las dos horas del debate, salió a relucir el tema de la imagen. Concretamente en relación a las características físicas que se exigen a las periodistas y tertulianas televisivas. Fue gracias a la intervención de Domínguez quien lamentó que las profesionales deban seguir el canon de belleza establecido y no superar una cierta edad. En este punto del debate, Gónzález fue quien recibió más críticas al ser el único representante de un medio televisivo. Sin embargo, recordó que laSexta fue la primera cadena en colocar a mujeres al frente de sus informativos (sin estar acompañadas por hombres) y que todas ellas siguen ejerciendo esta labor 12 años después. Eso sí, entonó el mea culpa por la escasísima representación femenina entre sus tertulianos y se comprometió a aumentarla.

¿Es discriminatorio tener categorías diferenciadas para hombres y mujeres?

La respuesta a esta pregunta, en principio, es sí. No tiene sentido tener una categoría diferenciada entre profesionales con iguales capacidades. Hasta aquí estamos totalmente de acuerdo. ¿Qué ocurre, sin embargo, si el sistema discrimina a las mujeres, invisibiliza su trabajo y las relega a un segundo plano? Entonces, es necesario tomar alguna medida que denuncie esta situación.

En la primera edición de los Premios Enfoque, siguiendo su metodología habitual, pedimos a profesionales de la comunicación (periodismo, academia y comunicadores de movimientos sociales) que nombraran periodistas enfocados y desenfocados, sin especificar que fueran hombres y mujeres. El resultado fue que ninguna mujer –ni enfocada, ni desenfocada– fue señalada. ¿Cómo es posible que contando con tantas profesionales, ninguna de ellas apareciera en el pensamiento colectivo a la hora de reflexionar sobre el ejercicio periodístico?

Ante tal situación, pensamos que una manera de romper con esa invisibilización era contemplar una categoría para hombres y otras para mujeres. El optar por esta medida ha supuesto múltiples discusiones en el equipo con muchos matices, propuestas, idas y venidas. Sabemos que esta opción es mejorable y por eso agradecemos las sugerencias que en este sentido están enviándonos las personas que están participando en la votación. La esencia de estos Premios es, precisamente, la participación ciudadana y su revisión constante para garantizar que alcanzamos la propuesta más adecuada posible.

Un sistema profundamente discriminatorio

Algunas mujeres periodistas nos han llamado la atención porque consideran que la diferenciación de categorías es profundamente discriminatoria; seguramente, tal como decíamos al inicio del artículo, no les falta razón. Otras, sin embargo, nos han felicitado porque, la división entre una categoría y otra, ha obligado a pensar en el trabajo de algunas mujeres que, de otra forma, habría sido muy difícil que fueran nombradas.

El sistema en el que vivimos es profundamente patriarcal como patriarcal es el mundo periodístico. El 70% de profesionales son mujeres y, sin embargo, su presencia en las direcciones de los medios es prácticamente inexistente. A eso hay que añadir la no menos importante presencia masculina en las columnas de opinión, tertulias y espacios de debate. La inexistencia de mujeres en muchos de estos espacios es absolutamente escandalosa; como escandalosa es la invisibilización de su trabajo que tal situación genera.

Tomar medidas de este tipo siempre es complejo. Optar por unas u otras conlleva matices y aristas que generan dudas e interrogantes. La duda, sin embargo, siempre es positiva porque es lo que nos obliga a seguir cuestionándonos y avanzar. Por eso, tomamos nota de todas las sugerencias que nos estáis haciendo llegar para poder llegar a propuestas cuya respuesta a la pregunta ¿son discriminatorias? sea NO.

*Escrito por el equipo de los Premios Enfoque.

redacción

Sensacionalismo 1- rigor periodístico 0

Los problemas de género en nuestra sociedad tienen un lugar muy marcado y predominante, pero no siempre es tratado como debería por los medios de comunicación. Vanessa Sánchez y Richie Ibian, responsables del programa de radio Agua de Beber de Onda Verde, nos ofrecen su visión sobre cómo abordan los medios de comunicación las cuestiones de género y su influencia en la población.

En este sentido, Vanessa afirma que “en los medios de comunicación se tiende a muchas noticias que son de carácter sensacionalista, donde no se atiende las causas estructurales de las diferencias que sufrimos hombre y mujeres, por ejemplo en la violencia de género”, en lugar de indagar en por qué se producen esos sucesos.

Los movimientos sociales son de gran importancia en la lucha por una información más igualitaria porque “empiezan también a abordar los espacios mediáticos a pequeña escala para poder llegar a la gente”. Las informaciones enviadas por los medios de comunicación más mayoritarios, en numerosas ocasiones, está sesgada o contaminada por la percepción del propio periodista o medio. “La objetividad no existe, lo que si podemos intentar es ser un poco más neutral y no contaminar un discurso con nuestra percepción.”

La radio, como medio de comunicación, tiene mucha fuerza y las radios locales y/o comunitarias no son menos. Para Richie Ibian, llegar a que 1 ó 2 personas cambien su forma de ver el mundo u obtengan nuevas informaciones y conocimientos gracias a la emisora en la que colabora es algo importante.

Precisamente, tal y como afirma Vanessa, lo bueno de una radio comunitaria es esa capacidad de aplicar un pensamiento crítico y contar las cosas basándose en las propias realidades de cada uno.