Fotoperiodismo: ¿un oficio de hombres?

Por Carmen Álvarez. Cada año los Premios Enfoque nos presentan una “Categoría Especial”, un galardón específico dedicado a sectores o profesiones dentro del periodismo que se encuentran poco reconocidos o escasamente visibilizados. Este año, el turno fue para el fotoperiodismo. El arte de narrar con imágenes una historia pasa por momentos complicados, pero pelea más que nunca por la dignidad de la profesión, y por un espacio de contexto, de recorrido y de calidad entre tanto ruido viral.

Ante esta situación, no podíamos obviar que o bien distinguíamos entre categorías diferenciadas para mujeres y hombres fotoperiodistas, o por el contrario, las mujeres quedarían relegadas, una vez más, a permanecer ocultas, como ha venido sucediendo en anteriores ediciones con otras categorías.

Mujeres fotógrafas, están pero no las vemos

Las cifras extraídas del último estudio de World Press Photo, el mayor concurso anual de fotografía de prensa, son espeluznantes. Este informe revela que el 85% de profesionales fotoperiodistas son hombres, a pesar de encontrar las escuelas de fotografía y periodismo repletas de mujeres.

Nieves Limón es impulsora de Género y Figura -GYF-, una plataforma nacida para reivindicar el papel de las mujeres fotógrafas. Ella lo tiene muy claro “el problema no es en absoluto la falta de fotógrafas, sino el escaso reconocimiento a su trabajo”, y esto tiene consecuencias perversas porque “se terminan reproduciendo dinámicas de exclusión continuas y minando la confianza de algunas profesionales. Muchas mujeres se desalientan y por ello no se presentan a los concursos; de hecho, se presentan en un porcentaje muy, muy inferior al de los hombres. En algunos casos no suponen ni un 2% de la participación”.

Calculadora en mano, GYF funciona a través de “vaciados de datos”, cuantifica y cuestiona la presencia de mujeres fotógrafas en exposiciones, publicaciones, certámenes y festivales. Lo cierto es que “si comprobamos quiénes integran las filas de decisión de estas prácticas – o de numerosos proyectos públicos – encontramos pocas mujeres escogiendo trabajos”, explica Limón.

¿Se plantean las mismas preguntas a un hombre que a una mujer fotoperiodista?

A las barreras de visibilidad y reconocimiento que enfrentan las mujeres fotógrafas, hay que sumar las propias implícitas a los roles de genero, ¿es igual de común que una mujer deje a su familia en casa para ir a cubrir una guerra a que lo haga un hombre?, ¿se enfrenta a las mismas preguntas sobre su valía como profesional de la imagen y miembro de una sociedad?, ¿qué repercusión tiene eso en el desarrollo de su actividad fotográfica?, éstas son algunas de las preguntas que se cuestiona el equipo de GYF.

Tenemos pocas referencias de mujeres fotografiando guerras. Éstas no suelen estar presentes en las películas de Hollywood, y si lo están, normalmente aparecen asociadas a espíritus libres que se han rebelado contra el sistema y han renunciado a su función como “madre” por su profesión. Necesitamos arquetipos de mujeres fotoperiodistas, lo que veneramos del fotoperiodismo no son solo sus imágenes, sino también sus personajes, estilos de vida y trayectorias profesionales. Anastasia Taylor Lind (Fotoperiodista) lo deja muy claro en este artículo de Time, “lo que la industria elige celebrar proporciona un marco para que las generaciones más jóvenes puedan emular y perpetuar estas imitaciones.”

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Imagen del proyecto “Danube revisted”, un viaje fotográfico a lo largo del Danubio protagonizado por 8 mujeres fotógrafas. Impulsado por la Fundación de Inge Morath.

¿Qué pasaría si la historia visual que conocemos hubiese sido narrada por mujeres?

Hemos conocido el mundo a través de la mirada de hombres blancos procedentes de países ricos. ¿Serían diferentes nuestras referencias visuales si más mujeres hubiesen narrado visualmente éstas u otras historias? Probablemente sí.

Si echamos la vista a atrás, las obras de multitud de mujeres fotógrafas han desobedecido los códigos de representación imperantes, y a causa de esto, han sido sistemáticamente silenciadas. Hannah Cullwick, Alice Austen, Claude Cahun o Diane Arbus son algunos ejemplos [Fotógrafas invisibles, sujetos imposibles. Eva Filgueria].

Necesitamos seguir descubriendo prácticas fotográficas subversivas que desobedezcan los códigos imperantes. Porque los códigos son, en última instancia, estrategias de poder y, por tanto, son reversibles [¿Por qué es importante la fotografía? Género y Figura, reivindicando a las mujeres fotógrafas. Nieves Limón].

¿Qué puedes hacer tú para reivindicar el papel de las mujeres fotoperiodistas?
  • Revisa su trabajo. En este artículo encontrarás unas cuantas referencias de plataformas y galerías que muestran el trabajo de mujeres fotógrafas.
  • Participa en las “editatonas o maratones de edición”. ¿Qué son? Actividades en las que varias personas se juntan con el objetivo de crear contenido nuevo en Wikipedia. Recientemente se han celebrado varias editatonas orientadas a editar información sobre mujeres fotógrafas bajo el convencimiento de que si no están en Wikipedia, no existen.
  • Atrévete a cuestionar y denunciar la falta de mujeres como autoras de fotoreportajes, concursos, festivales o certamenes fotográficos.

¿Se te ocurren más ideas? Cuéntanoslo en @premiosenfoque

Vídeo participativo. Una aldea gala de la comunicación audiovisual

Por Laura Cabezas. Un equipo de televisión quiere hacer un reportaje sobre los desahucios. ¿Pero qué pasaría si fueran las propias personas desahuciadas quienes cogieran las cámaras y realizaran un vídeo contando su propia realidad? Seguramente la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH) pueda contar como nadie qué supone afrontar un desahucio, por qué se produce, quiénes son los responsables y cuáles las alternativas. Pero ¿podría la PAH hacer su propio vídeo? La respuesta es sí: bienvenidos y bienvenidas al vídeo participativo, una de las aldeas galas de la comunicación audiovisual. Una práctica comunicativa presente en todos los continentes, que existe desde el nacimiento del cine mismo y que en el contexto social y tecnológico actual es más posible y necesaria que nunca.

Pero… ¿qué es el vídeo participativo?

El vídeo participativo podría definirse (y hay otras muchas maneras de hacerlo y de entenderlo) como un proceso de creación colectiva de piezas audiovisuales de contenido social, hechas por personas de organizaciones sociales, sobre su propia realidad.

Los vídeos participativos suelen surgir de un proceso formativo previo en el que se adquieren los conocimientos básicos para realizar un vídeo de principio a fin. El vídeo que resulta del proceso se difunde por todos los medios posibles con la “nada ambiciosa” intención de movilizar, denunciar, visibilizar alternativas, transformar una realidad injusta o todo ello a la vez.

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Fuente: Laura Cabezas

Equipos audiovisuales, formación y creación

Para hacer un vídeo participativo necesitamos acceso a equipos de grabación y edición, colectivos con ganas de lanzar su mensaje y personas con conocimientos suficientes para impartir un taller básico de realización audiovisual. Hay ONG, asociaciones culturales o televisiones comunitarias que ofrecen formación y prestan equipos audiovisuales. Pero también podemos recurrir a nuestras propias redes de contactos y conseguir todo lo necesario. Seguro que hay cerca de vuestro entorno un colectivo de videoactivistas deseando compartir sus saberes. En los talleres de vídeo participativo basta con aprender lo esencial para poder manejar la cámara, registrar el audio, construir una historia y montar el material.

Hace no tantos años las cámaras y los equipos de edición tenían un coste tan elevado que resultaba prácticamente imposible tener acceso a ellos si no trabajabas en una productora o en una televisión. Hoy el abaratamiento de los equipos y su facilidad de uso favorece la viabilidad de la comunicación no profesionalizada. Con un ordenador y una cámara de vídeo doméstico que nos permita conectar un micrófono, tendremos suficiente. Incluso con los teléfonos móviles que llevamos en los bolsillos podemos hacer vídeos dignos que cumplan su función.

El vídeo participativo es libre y permite subvertir las convenciones, limitaciones, omisiones y dependencias de las producciones profesionalizadas.

Cuando el acceso a las herramientas y su manejo ya no son un escollo viene la parte más importante: qué se quiere transmitir con el vídeo y cómo lo vamos a hacer. En los informativos de las grandes cadenas de televisión vemos a diario noticias sobre problemáticas sociales en las que apenas se escuchan las voces de quienes las viven en primera persona. La información aparece descontextualizada, simplificada, y rara vez se muestran alternativas. En los informativos sí se habla de los desahucios pero seguramente no dirán qué bancos son los responsables ni qué destino ha corrido una familia a la que se le ha arrebatado su hogar. Y dos secciones más allá, sin ningún pudor, sí dirán que España va bien porque esos mismos bancos cotizan al alza en la bolsa. Tomar como referencia estos esquemas comunicativos dominantes nos puede servir de guía de lo que no queremos hacer. El vídeo participativo es libre y permite subvertir las convenciones, limitaciones, omisiones y dependencias de las producciones profesionalizadas.

También en la forma de trabajar el vídeo participativo propone métodos alternativos. La producción audiovisual se basa en una fuerte división del trabajo y en la jerarquía. Cada miembro del equipo ejecuta su parte a las órdenes de quien dirige la producción. En los procesos de vídeo participativo todas las personas pueden crear el guión, manejar la cámara o elegir qué descartamos y qué formará parte del montaje final. Y cuando ya está todo definido, toca realizar el vídeo, hasta el final.

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Fuente: Laura Cabezas

Difundir el vídeo por todos los frentes

Que un grupo que no tenía conocimientos previos de realización audiovisual consiga hacer un vídeo, ya es un logro en sí mismo. Pero el vídeo participativo nace con la vocación de ser comunicado, de generar diálogos. Podemos intentar que las televisiones lo emitan, pero seguramente no tengamos mucho éxito. Compartirlo a través de redes sociales es una buena opción. No necesitamos pedir permiso para publicarlo y además podemos llegar a personas de todas las latitudes. Pero también sabemos las pocas posibilidades de que un vídeo sea visto en redes sociales si se comete la osadía de que dure más de un minuto. Y en general necesitaremos más de un minuto para no caer en las simplificaciones que tanto detestamos.

Donde el vídeo participativo se mueve como pez en el agua es en los visionados colectivos. El grupo que lo realiza puede llevarlo consigo a plazas, aulas, foros sociales, encuentros o asambleas. En estos contextos de exhibición el público también tiene voz porque puede participar y reflexionar junto a otras personas sobre las realidades que nos muestra el vídeo. Es algo que el visionado individual a través de la pantalla de la televisión o del ordenador difícilmente nos puede aportar.

¿Le damos la vuelta a la televisión?

Con el vídeo participativo normalmente llegamos a personas que ya están convencidas de que las cosas no son como nos las cuentan en los informativos. Y esto es una limitación importante. La televisión sigue siendo el medio de comunicación social que más moldea nuestra imagen de la realidad. En España las grandes cadenas se cierran a cal y canto a la comunicación ciudadana a pesar de que constitucionalmente están obligadas a darnos acceso. No lo tenemos fácil. No interesa tener una audiencia bien informada, crítica y activa. Los vídeos participativos no se emitirán en prime time, pero conseguir que las programaciones se abran a nuestras producciones es una batalla que no podemos permitirnos abandonar.

Necesitamos políticas públicas de comunicación que apuesten decididamente por canales de televisión verdaderamente públicos, independientes del gobierno de turno y en los que quepan experiencias como las del vídeo participativo. Políticas que hagan posible la existencia de canales de televisión del Tercer Sector gestionados por organizaciones ciudadanas. Esto es una realidad en otros países. Mientras tanto, y aunque el vídeo participativo tenga una incidencia anecdótica en la sociedad, demuestra con su simple existencia que son posibles y urgentes otras maneras de mirar y contar la realidad.

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Fuente: Laura Cabezas

Recursos sobre vídeo participativo:
Web:https://videoparticipativo.es/
Bibliográfico: El cambio social a través de las imágenes. Guía para entender y utilizar el vídeo participativo (Catarata). David Montero Sánchez y José Manuel Moreno Domínguez.

Medios, educación y confianza

Por María Sande. Hace poco, en un artículo sobre el rol de los medios en la llegada al poder de Trump, Silvia Chocarro hacía referencia a la importancia de la educación y la escuela a la hora de formar ciudadanía capaz de hacer una lectura crítica de los medios.

Y es que aunque es cierto que en la escuela aprendemos a leer, no lo es menos que leer “bien” la prensa va más allá  de relacionar las letras para formar palabras: implica separar lo importante de lo accesorio, aprender a buscar contexto y a relativizar, saber descifrar los intereses que pueden existir detrás de una noticia, de su relación con la actualidad, de la oportunidad de su aparición o su silenciamiento en un momento dado…

Todas estas son cosas que en nuestro país apenas nos planteamos a la hora de leer la prensa, escuchar la radio, ver la tele o buscar información en internet. Aunque la confianza en los medios de comunicación tradicionales sigue en claro retroceso en España (solo el 34% confía en la mayoría de noticias publicadas en los medios según un informe de la Universidad de Oxford para el Instituto Reuters), no tenemos el entrenamiento necesario para hacer este ejercicio de lectura crítica.

Ilustración de la Semana de la Prensa y los Medios de Comunicación en la Escuela®, Edición 2017

A una conclusión parecida han debido llegar hace 28 años en Francia, que desde 1999 celebra la Semana de la prensa y los medios de comunicación en la escuela®. Organizada por el CLEMI (que depende del ministerio de la Educación), esta Semana tiene como objetivo ayudar a estudiantes desde preescolar hasta el final del bachillerato, a entender el sistema de medios de comunicación, a entrenar a su pensamiento crítico, desarrollar su gusto por las noticias y forjar su identidad ciudadana.

Durante esta semana, cuya edición de 2017 tuvo lugar del 20 al 25 de marzo, se invita al profesorado de todos los niveles y de todas las disciplinas a participar en actividades de educación cívica que se llevan a cabo en las escuelas, institutos, o en las instalaciones de los propios medios.

Cerca de 1.850 medios de comunicación se inscriben cada año en la operación. Las empresas editoras de periódicos ofrecen más de un millón de periódicos y revistas. A través de una asociación con el Grupo La Poste (la empresa pública de gestión del correo) 43.000 paquetes de periódicos y revistas son distribuidos a las escuelas.

El CLEMI produce también un material de apoyo educativo que se envía gratuitamente a los centros inscritos, y desarrolla numerosas asociaciones con medios de comunicación para promover visitas a los medios de comunicación, debates, talleres de radio en internet, etc… Se trata de crear espacios de encuentro entre estudiantes y periodistas, y de aprender a crear periódicos, programas de radio o revistas en el ámbito escolar.

La edición 2017 tiene como hilo conductor la pregunta “¿De dónde viene la información?“. Las actividades y materiales propuestos se centran en reconocer las fuentes, en identificar la publicidad encubierta, la infoxicación y las teorías del complot, en la práctica del fact-checking y la relación entre concentración de los medios y pluralidad.

Para que la ciudadanía pueda confiar en el sistema de medios juegan factores diversos: la calidad objetiva de los medios de comunicación es principal, y su balance sale mal parado tras varios años de crisis y recortes en las redacciones.

Pero la calidad percibida subjetivamente por la ciudadanía no es menos importante. Y esta percepción depende de nuestra capacidad de hacer una lectura crítica de la información que aparece en los medios… Capacidad que puede crearse, entrenarse y aumentarse desde la escuela, si existe la voluntad.

En marcha la encuesta a profesionales de la comunicación

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Motores en marcha y carretera por delante. La IV Edición de los Premios Enfoque arranca su primera fase de votación con la encuesta a los y las profesionales de la comunicación y el periodismo. En esta primera etapa, pedimos a los y las profesionales que nos sugieran nombres de medios de comunicación y periodistas que merecen estos galardones. Así que, si eres uno o una de estos profesionales, anímate y participa. Puedes hacerlo a través de esta encuesta. Y si conoces colegas que puedan tener interés en participar, envíales la encuesta para que lo hagan. Cuantas más personas participen, mayor será la diversidad de opiniones y el reconocimiento al trabajo periodístico.accede-a-la-encuesta-1Más adelante, una vez sepamos quiénes son finalistas, abriremos la votación ciudadana. La participación es la pieza esencial de esta iniciativa que es, ante todo, un ejercicio de vigilancia ciudadana sobre la labor periodística y el ejercicio del derecho a la información. Seguiremos informando.

Clica aquí si quieres saber más acerca la metodología de los Premios.

John Müller: “La lealtad del periodismo debe estar con el ciudadano, no con las marcas ni con las empresas”

Por Samanta Rioseras. Nació y se formó en Chile, pero lleva ligado a medios de comunicación españoles desde 1987. Fue adjunto del director en El Mundo junto a Pedro J. Ramírez. Función que sigue desempeñando, también junto a él, en El Español. Es uno de los mejores periodistas económicos del país y lo suyo, claro, son los números. Pero, eso sí, envueltos en letras porque, dice, los datos no valen nada sin contexto. Así lo contó a Premios Enfoque tras su intervención en la Escuela de Periodismo Martín Ferrand el 4 de febrero.

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Fuente: El Español

Si hay alguna especialización del periodismo más susceptible de las filtraciones interesadas, es el periodismo económico, ¿cómo se gestiona eso?

Las filtraciones hay que gestionarlas desde dos perspectivas. Por un lado, el periodista debe calibrar bien el origen de esas filtraciones. Yo, por ejemplo, siempre he sospechado mucho de WikiLeaks porque creo que detrás de WikiLeaks suele haber delitos como el hackeo de una base de datos. Siempre hay que pensar si el material que recibes procede de alguien que ha entrado a robar en un despacho, una oficina o un organismo público y qué nos pasaría si la persona que nos filtra esa información es anónima; aunque esto no suele pasar porque normalmente los periodistas saben de dónde viene la información. Por otro lado, hay que valorar que es lo que persigue la gente que ha filtrado la información y si es la fuente original o una interpuesta. El asunto es que con las filtraciones hay que tener mucho cuidado porque siempre hay alguien interesado detrás.

La iniciativa Premios Enfoque reconoce los buenos enfoques periodísticos. ¿Cuál es la manera adecuada de enfocar la información económica para el público generalista?

Tienes que ponerte en la perspectiva del ciudadano; el cliente del periodista es el ciudadano. Esa es la manera de enfocar una información económica. Si hablas de la cuenta de resultados de una empresa, debes tratar de fiarte de los datos y no tanto del discurso con el que la empresa viste los datos. Hay que hacer un análisis de los datos. El periodismo económico es igual que el resto del periodismo; pero como los intereses a los que afecta son muy visibles, quizás el cuestionamiento o el feed back es mucho más rápido. Las empresas, al sentirse afectadas por un contenido, rápidamente reaccionan y tienes un feed back más rápido que en el periodismo político, por ejemplo, porque en él a veces los afectados de una información falsa ni siquiera reaccionan por no mover más el tema. En cambio, en el periodismo económico los intereses son muy visibles y son crematísticos; producen efectos directos sobre el dinero. Notas enseguida el feed back. Eso obliga a hacer un periodismo mucho más riguroso y contrastado. En el periodismo deportivo no ocurre, no se contrasta nada porque si publican una mentira, al hablar sobre una cuestión lúdica parece que no importa. Eso no ha pasado nunca en el periodismo económico.

Una de las cosas que más se ha perdido en la prensa española es ese afán de contrastación. Hay muy buenas iniciativas de fact checking en algunos programas, como en El Objetivo, que tiene una sección específica. Está muy bien, pero solo es una sección cuando debería ser parte del trámite ordinario, debería ser como el respirar.

En el periodismo económico, el dato es el rey. ¿Cómo se le pone cara?

El dato es el rey hasta cierto punto. Yo creo que el contexto es el rey, al análisis es el rey. El dato está muy bien, pero el dato lo produce el INE (Instituto Nacional de Estadística) o un organismo que lo da descontextualizado. El que tiene que poner en contexto el dato de por qué hay inflación o porque no la hay, es el periodista. La noticia no es que el IPC (Índice de Precios de Consumo) sube un 3%, sino por qué.

¿La crisis económica ha sido positiva para el periodismo económico al popularizarse y salir de su propia sección?

Creo que la crisis económica ha sido un desafío para las redacciones y para los periodistas. Hubo que encontrar gente que supiera manejar contenido económico y hubo una gran expansión de la demanda, que ya ha parado. Ha sido un desafío para las redacciones, pero el principal beneficiario ha sido el español medio que ha aprendido economía.

Pero la terminología sigue siendo muy específica…

Es una tensión permanente. Cuando vulgarizas demasiado, el experto se queja y dice que estás corrompiendo su trabajo. El periodista está en medio del experto y el ciudadano. Tiene una lealtad hacia el público para explicarse bien en términos asequibles y, por otro lado, la tensión del experto que siempre te dirá que es un término impreciso. Eso no debe enmascarar a los periodistas que se explican mal y que lo harían mal tanto en materia económica como para contar un suceso o narrar un conflicto político.

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Periodistas (de izq. a derecha) John Müller, Luis Ángel de la Viuda y Tom Burn, CEU San Pablo (Madrid) | Fuente: Samanta Rioseras

El que fuera director de The Wall Street Journal, Bernard Kilgore, dijo en 1941: “No escribáis para los banqueros, escribid para sus clientes que son más”.

Así es, por eso decía al principio que nuestra lealtad está con los ciudadanos porque la lealtad del Periodismo debe estar con el ciudadano, no con las marcas, no con las empresas… porque vivimos en democracia y la libertad de prensa se asienta en la democracia. Y porque, en definitiva, la clave es transmitir información fiable para que la gente tome sus decisiones. Si la información es mala, las decisiones serán malas. ¿Qué pasó con las cajas de ahorro? Pues que la información que se tenía era mala porque estaba mediatizada por una relación personal, de amistad o familiar, con el ejecutivo que vendía las preferentes o te colocaba una hipoteca. Bueno, hemos aprendido que esto no es así de sencillo y que no basta con la información de los periódicos, sino que hay que buscar asesoría profesional.

¿Qué opinas de la frase “el periodismo económico es complicado y aburrido”?

No. El periodismo económico es más divertido incluso que el de sucesos. Hay crímenes mucho más espantosos que en los de crónica roja de los periódicos. A mí me parece que el periodismo económico es muy divertido. Creo que es un ámbito humano muy interesante, es un foco de atracción para las pasiones de mucha gente porque no hay nada que fomente más las pasiones que el dinero. El dinero, por un lado, puede fomentar la pasión y la ambición de una manera desbocada; pero, por otro lado, obliga a una toma de posesión racional, salvo en casos patológicos. La gente tiene una actitud racional ante el dinero porque le cuesta mucho ganarlo.

La profesora Rosa del Río dice en su libro ‘Periodismo económico y financiero’ que “la economía es básica para la información, pero la información es la base de la economía”.

Sí, porque nuestro mundo está organizado en torno a mercados que, básicamente, se nutren de información. De hecho, el dinero es una señal informativa. Cuando detectas que hay un flujo de dinero es porque hay mucha gente comprando un determinado producto y descubre que el dinero fluye hacia él. Es una señal comunicativa que te está dando respecto al éxito o atractivo de ese producto o servicio. Sin duda, el mercado sin información no funciona. Los mercados bajo censura son tramposos, no son libres.

¿Qué opinan los y las periodistas sobre los Premios Enfoque?

Con la cuenta atrás en marcha para la IV Edición de los Premios Enfoque, hemos preguntado a profesionales del periodismo qué opinan sobre estos galardones ciudadanos. Las opiniones son unánimes: insisten en la necesidad de la vigilancia ciudadana sobre su trabajo porque el “derecho a la información es un derecho universal básico; de igual manera que tenemos derecho a estar bien informados, tenemos el deber de informarnos bien y exigir que los medios de comunicación cumplan con su objetivo de servicio”.

Contamos con las opiniones de Iñaki Gabilondo, Rosa María Calaf, Olmo Calvo, Helena Maleno, Gabriela Sánchez, Nicolás Castellano, Agus Morales, Pepa Bueno, Leila Guerriero y Jordi Évole (por orden de aparición). Sus análisis y palabras nos ayudan a continuar avanzando en esta propuestas colectiva de vigilancia ciudadana sobre la labor periodística y en defensa del derecho a la información. Pasen y vean, vale la pena escuchar lo que dicen.

COLOMBIA, ¿medios para la guerra o para la paz?

Por Angie Forero. El 2 de Octubre del 2016 el mundo presenciaba aterrado como en Colombia había ganado el NO en el Plebiscito donde la población colombiana debía elegir si apoyaba o no el proceso de paz del gobierno colombiano con la guerrilla de las FARC. ¿Cómo era posible que un país con más de 50 años en guerra dijera NO al acuerdo más avanzado que había tenido gobierno alguno con ese grupo armado? ¿Acaso era preferible una guerra que habia costado más de 218.000 muertos, 27.000 secuestrados y 5.700.000 desplazados, a una negociación con las FARC? ¿Qué pasaba por la cabeza de los colombianos y colombianas?

Varias fueron las razones que llevaron a muchos colombianos a votar No en el Plebiscito, como la falta de confianza en el gobierno de Juan Manuel Santos o el querer mayores castigos para las FARC. Sin embargo, la principal razón que llevó a la gente a votar NO o a no salir a votar ese día, fue la desinformación, el desconocimiento, la apatía y el odio. Aunque el conflicto armado con las FARC surgió en 1958, es poco lo que conocemos los colombianos sobre su origen y sus causas, sobre la manera en que dicho conflicto fue escalando y sobre sus consecuencias. Los grandes medios de comunicación, que son propiedad de las familias de élite que tradicionalmente han gobernado el país y de reconocidos empresarios, han contribuido enormemente a esa falta de entendimiento del conflicto armado que se vive en Colombia, a reducir su complejidad a una pelea entre buenos y malos, a desconocer a las víctimas de la guerra y a instalar un lenguaje de odio y polarización entre la sociedad.

“Es poco lo que han hecho los medios de comunicación en este momento trascendental para Colombia por informar a la ciudadanía y ampliar la mirada que se tiene sobre un conflicto armado”

Es poco lo que han hecho los medios de comunicación en este momento trascendental para Colombia por informar a la ciudadanía y ampliar la mirada que se tiene sobre un conflicto armado que nació como consecuencia de las condiciones de olvido, exclusión y violencia en que históricamente el gobierno ha tenido a los campesinos de ese país. Es poco lo que han hecho por mostrar esa otra Colombia donde se ha sufrido con mayor intensidad los estragos de esa larga guerra, la Colombia campesina, indígena y negra donde las carreteras se vuelven trochas y ríos por donde hay que caminar y navegar varias horas para divisar algún poblado; la Colombia donde no existen hospitales, ni estaciones de policía, donde el único cultivo que se puede vender es la coca o la amapola y los jóvenes no tienen mejores opciones que ser policía, guerrillero o raspachín. Es poco lo que han hecho los medios para revelar más allá de las cifras de muertos y desplazados, los rostros y testimonios que se esconden detrás de cada víctima y las historias de las comunidades que a pesar de tanto dolor han resistido a las FARC y a otros grupos armados, buscando la manera de sobrevivir, reparar, retornar a sus territorios e imaginar y construir un futuro distinto.

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Marcha en contra de las FARC, Medellín (Colombia) 4/02/2008 | Fuente: @medea_material

La Paz en Colombia, no es sólo una tarea del gobierno y la guerrilla de las FARC. La Paz es una tarea que involucra a todos los colombianos y en la que los medios de comunicación juegan un papel fundamental para hacer memoria, comprender lo que pasó, visibilizar a las víctimas, exigir justicia y reparación, abrir espacios para la expresión y participación de los exguerrilleros como nuevos actores políticos, tranformar los imaginarios de odio y violencia que se han instaurado entre la sociedad y generar condiciones para la reconciliación y la convivencia entre los colombianos.

Angie Forero. Comunicadora social y antropóloga. Es asesora de la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Cultura de Colombia para políticas y proyectos de comunicación y territorio con comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas.

La lucha andaluza por una ley de medios que reconozca derechos

Por Maribel Roldán. A finales de 2013, la Dirección General de Comunicación Social de la Junta de Andalucía puso en marcha la Mesa para la Ordenación e Impulso del Sector Audiovisual (la MOISA). Se trataba de un espacio de debate, abierto a diversos agentes, con el fin de recoger propuestas sobre el sector que fueran dando forma a la futura Ley Audiovisual de Andalucía.

Los meses previos habían sido de una actividad muy intensa para el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía, plataforma en la que nos agrupamos más de 50 entidades y colectivos interesados en promover un modelo de comunicación más social desde un enfoque de derechos. A los foros provinciales les sucedió un encuentro andaluz en junio (que concluyó con la Declaración de Córdoba sobre el derecho a la comunicación) y el inicio de un plan de trabajo conjunto con interesantes propuestas de sensibilización y difusión, como la Guía de recomendaciones para ejercer nuestro derecho a la comunicación.

La constitución de la MOISA se presentaba como una oportunidad de incidencia fundamental para los objetivos del Foro. Por este motivo, solicitamos que nos incluyeran en la mesa de trabajo, en la que, a juzgar por una alta proporción de los actores invitados inicialmente por la Junta de Andalucía (el sector empresarial y operadores de radio, TV e infraestructuras audiovisuales), la mayor parte de las aportaciones iban a tener un sesgo más ligado al impulso industrial que de los derechos de la ciudadanía.

Fue un periodo de trabajo muy intenso y enriquecedor. Dada la variedad de organizaciones del Foro, cada una pudo desarrollar con más profundidad alguno de los aspectos que desde esta plataforma consideramos prioritarios en el marco de la regulación del sector audiovisual andaluz. En total, el Foro trasladó 101 propuestas , dirigidas especialmente a la regulación del derecho de acceso de la ciudadanía a los medios públicos, la promoción y reconocimiento de los medios comunitarios, el fomento de la alfabetización mediática y el impulso de la participación ciudadana en el Consejo Audiovisual de Andalucía. Puede que este trabajo nos llevara 101 horas, o quizás más. Lo cierto es que el grupo de personas participantes en el debate, con conocimientos legales muy dispares, acabamos llamando cariñosamente a aquel parto comunitario La Bestia.

También se realizaron propuestas para que el sector audiovisual andaluz abordara la igualdad de género, la defensa de la infancia, la promoción de la diversidad cultural, el fomento del pluralismo o la garantía de acceso a los servicios audiovisuales de las personas con diversidad funcional. Todo ello con el objetivo de garantizar el pleno ejercicio del derecho a la información y comunicación por parte de la ciudadanía, derechos reconocidos tanto en la Constitución Española como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Derecho de acceso, medios comunitarios y alfabetización mediática

Con respecto al derecho de acceso, ya reconocido en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, el Foro propuso que se establezca un plazo para que todos los medios públicos elaboren su reglamento de derecho de acceso, así como los principios generales que estos deben cumplir. Apostaba por su elaboración mediante un proceso participativo, que regulase 10 horas semanales en horario no residual. En casi 28 años de historia, la RTVA (por señalar sólo a la corporación autonómica) no ha dado muestras de tener intención real de abrir su parrilla y sus medios técnicos a la ciudadanía, como lo señala la Ley. Tampoco su programación ayuda especialmente a que exista una ciudadanía crítica.

En el apartado de medios comunitarios, el Foro defendió que funcionen como “instrumentos de participación ciudadana independientes de los poderes públicos, dedicados a actividades de la sociedad civil y al interés público, y abiertos a la participación plural de la comunidad a la que sirven en todas sus facetas: propiedad, gestión y elaboración de contenidos”.  Por otro lado, y de acuerdo a las recomendaciones de Naciones Unidas y el Parlamento Europeo, desde esta plataforma apuntamos que debe perseguirse el objetivo de que un tercio de cada banda de emisión, sea cual sea su tecnología, se destine a cada uno de tres tipos de operadores previstos en la legislación (privados comerciales, medios públicos y medios comunitarios), siempre que haya demanda de cada tipo de servicio. Se perseguirá también el objetivo de que el 66% de la población de cada provincia tenga acceso a estos servicios comunitarios.

Por último, las aportaciones en el apartado de alfabetización mediática proponían la inclusión de asignaturas en todos los niveles tanto para el fomento de la actitud de crítica constructiva con los mensajes transmitidos por los medios de comunicación de masas e Internet, como de capacitación para la producción y difusión de mensajes en los medios, así como la realización de campañas de alfabetización en los medios de comunicación.

Acto en la calle de la campaña #TúTambién | Fuente: CAONGD

¿Qué ha pasado desde entonces?

Dos años y medio largos… y poco más. En este tiempo, Andalucía ha vivido un cambio (parcial) de gobierno, que nos sitúa ante una Junta poco interesada en que el borrador de la Ley que nos fue presentando a las entidades participantes en la MOISA (en el que se habían incorporado las aportaciones de los colectivos de manera desigual) se tramite y apruebe en el Parlamento.

Andalucía relega así su oportunidad de apostar decididamente por empoderar comunicativamente a la ciudadanía e introducir algo de luz a un periodo en el que en el panorama estatal se socavan a diario los derechos a la comunicación y a la información: estamos entreteniendo la espera con Leyes Mordaza; una Ley Audiovisual estatal que confina y asfixia a los medios comunitarios, entre otros aspectos; la persecución demencial de quienes osan expresarse por la tangente en redes sociales; y una casi nula formación de jóvenes y mayores para hacer frente a la desinformación, las mentiras o la posverdad, como queramos llamarlo, que se afanan en ejercer la mayoría de los medios con mayor ahínco cada día.

Apelamos desde aquí a la responsabilidad del Gobierno Andaluz para aprobar la Ley Audiovisual de Andalucía; y también a la de la oposición, los medios de comunicación y todos los colectivos ciudadanos para exigirla. Desde el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía asumimos la parte que nos toca, y esperamos estar contando este año que la espera tuvo sentido.

Maribel Roldán (CAONGD), por el Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía.

Contar historias que explican trocitos de mundos

Por Sílvia Melero. Tener fe en tu historia y entusiasmo al contarla. Elementos indispensables para la periodista Leila Guerriero, junto a un tercer componente universal. “Hay un universal que recorre las historias: el triunfo, el amor, la felicidad, los sueños, la lucha contra las tragedias… Eso bien contado hace que alguien se reconozca en la historia. Buscar el universal es fundamental. Todas las grandes historias tienen ese universal que hace que nos siga interesando leerlas aunque sean realidades ajenas”.

Coincide con ella el también periodista Bakala Kimani. “En una historia individual, gente a miles de kilómetros puede encontrar inspiración, motivación. No sólo a título personal sino también colectivo”. Y un tercer periodista, Agus Morales, añade que “en esta sociedad compulsiva dónde todo es volátil, lo que tiene voluntad de permanencia es lo que queda“. Se refiere a la crónica. “Le queda terreno porque tiene voluntad de permanencia, igual que la poesía. Puede que no tenga sentido utilitarista, pero ¿cómo no va a tener sentido la poesía? Sirve para todo y para nada”. Leila reafirma que no sólo hay que pensar las cosas según la utilidad. “La poesía es inútil pero es mejor que exista. Es mejor que exista la Novena Sinfonía de Beethoven aunque sea inútil. La crónica sirve para contar historias, es una mirada que ayuda a comprender un mundo cada vez más complejo. Las historias que se narran en términos de reduccionismo son un insulto al lector y yo  aspiro a pensar que los lectores son inteligentes”. Cita a otro periodista argentino. “Martín Caparrós dice que todo este trabajo de estos años lo está preparando para contar la crónica más difícil de su vida: la crónica de su manzana, de su barrio”.

“No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia” – Kimani

Los tres charlan sobre estos temas porque participan en el encuentro ‘Contar historias que explican el mundo’, organizado por la Coordinadora de ONGD para ahondar en la responsabilidad periodística y de las organizaciones no gubernamentales a la hora de explicar los contextos informativos. Un encuentro que se celebró en Madrid el pasado 8 de noviembre, moderado por Yolanda  Polo, responsable de comunicación de la Coordinadora. Y los tres coinciden en que sí se puede entender el mundo a través de una pequeña historia.

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Diálogos Comunicambio: Contar historias que cuentan el mundo | Fuente: Coordinadora ONGD

A la pregunta de Yolanda sobre si los medios hablan más de las personas empobrecidas que de los causantes de la pobreza, responde Bakala que quienes los financian son los ricos. “Esto condiciona la línea editorial. La mano que da es la mano que manda. La falta de autonomía financiera afecta a medios, periodistas y ONG. No se piensa en las necesidades reales de los ciudadanos de países del Sur sino en los temas que interesan en el Norte”.

Bakala Kimani es escritor, docente y periodista congoleño especializado en cooperación internacional y migración. Dirige la revista AfroKairós desde donde intenta romper estereotipos sobre África. “Como migrante he sufrido los estereotipos que se nos aplican. Te preguntan antes de dónde eres que cómo te llamas. Y si dices el país, automáticamente te aplican todo lo que han oído del Congo. Están condicionados, la relación es sesgada. No se lucha contra el racismo sólo denunciando acciones racistas sino mostrando también las acciones de convivencia”.

Según Agus Morales, director de la revista 5W, nunca puede olvidarse la denuncia, sin perder de vista otros temas. “Hay que hablar del coltán pero también contar la historia de una compañía de teatro de Kinshasa”.

Leila Guerriero, escritora, editora para América Latina de la Revista Gato Pardo y directora de la colección Mirada crónica, echa en falta en las historias periodísticas el lado bueno de la vida. “Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error”.

Las cosas felices. Nada de eso aparece en el imaginario de un occidental si piensa en África. El lado bueno de la vida es menos vendible. Creo que es un error” – Guerriero

Llega el momento de hablar de las ONGD. Bakala afirma que en España no existen como tal porque reciben subvenciones gubernamentales. “No quiero ONG en mi país. Si de verdad me quieres ayudar, haz incidencia política en tu país, aquí, dile a tu Gobierno que no venda armas al mío, que no abuse de nuestros recursos”. Agus considera que el objetivo de una ONG debería ser desaparecer, en el plano teórico. “En los lugares del mundo donde está sufriendo la gente no hay corresponsales, hay ONG”. Por eso a veces las organizaciones son una vía para que muchos periodistas puedan conocer las realidades de otros países ante la falta de inversión de los medios en información internacional.

Y luego están los lugares de los que habla todo el mundo. “Hay que escoger. Vale más lo que no hagas que lo que sí. Si van cientos de medios a un mismo sitio para una cobertura, igual no tienes que ir tú para contar lo mismo porque se diluye tu personalidad y es preferible ir dentro de tres meses para contar lo que nadie cuenta. Hay que romper el círculo vicioso de la comunicación de masas”. Leila recuerda lo que le dijo un profesor cuando ella llegaba tarde a clase: “Entre la espada y la pared, siempre se puede elegir la espada”. Así que se elige llegar tarde. “Todos en masa a cubrir a Trump. Hay que elegir. Tenemos la responsabilidad de dar la batalla y no aceptar todo. Creo que todo empieza con una mirada. Si hay 700 periodistas cubriendo a Trump, difícil tener otra mirada y elaborar un relato distinto”. Hace también referencia al caso de Aylan, el niño refugiado que murió ahogado en el mar. “El reto para los periodistas es cómo visibilizar esas tragedias sin naturalizarlas. Los periodistas no tenemos que salvar el mundo pero sí agitar la conciencia ciudadana.”. Para ella la función del periodismo no es cambiar el mundo. Bakala sí considera que los periodistas “podemos ayudar a transformar el mundo, no sólo contarlo, sino que lo que contamos tenga incidencia”. Leila subraya la labor de vigilancia y denuncia de los medios. “Hay situaciones que al visibilizarlas cambian, la palabra tiene un poder, claro, no hay escritura que sea inocente. La escritura tiene una intención. Tenemos que contar para que golpee”.

Silvia Melero es periodista freelance, colabora en la revista 21 y El Asombrario y dirige los proyectos Cómo lo Cuento, Desinstrumentados y Luto en Colores.