Apezarena: “Se han esquilmado las redacciones con una enorme ceguera”

Por Samanta Rioseras. Llegó internet y los periódicos españoles se dejaron encandilar. Había que estar ahí sí o sí y comenzaron a regalar los contenidos mientras se pedía pagar por ellos en los kioscos. La consecuencia directa fue una pérdida generalizada de los ingresos por venta de ejemplares. Por si fuera poco, la crisis económica también disminuyó los ingresos publicitarios, cada vez más cuestionados por la pérdida de autonomía de los medios. En medio de todo este proceso, quienes llevan los números en las empresas periodísticas decidieron despedir a buena parte de su capital humano más veterano y valioso para reducir las plantillas, y cambiar las tablas salariales para ahorrar dinero en las nuevas nóminas.

Una determinación que el editor de El Confidencial Digital, José Apezarena, criticó con dureza el pasado 10 de febrero durante su intervención en la Escuela de Periodismo Manuel Martín Ferrand: “Se han esquilmado las redacciones con una enorme ceguera. Creen que abaratando costes se salvarán y no es así”, aseveró. Del mismo modo, se opuso a los nuevos proyectos periodísticos que han surgido en la red por sus “plantillas desproporcionadas” y auguró la muerte de muchos de ellos en menos de dos años. Apezarena cree que entre las cabeceras de prensa papel que se han adentrado en el mundo digital y los periódicos que ya nacieron en esta plataforma, “solo sobrevivirán los que se ganen el valor de cobrar por las informaciones que ofrecen”. Sin embargo, se mostró optimista respecto al futuro de los periodistas, a quienes ya ve como “gestores de la información”. Un término con el que aludió al papel de estos profesionales como seleccionadores de la información más relevante en un momento en el que existe una cantidad ingente de noticias. Tarea que, asegura, ahora es mucho más sencilla gracias a las nuevas tecnologías. Sin embargo, estas también han primado la inmediatez y han favorecido la urgencia en la cobertura informativa que, además, en muchas ocasiones se queda en la superficie de los hechos.

El resultado de estos cambios ha provocado que el ciudadano tenga a su alcance decenas o cientos de informaciones prácticamente idénticas sobre una rueda de prensa. “Y, a veces, impide que el periodista se acerque a las fuentes tras un determinado acto para ampliar el contenido u obtener nuevos datos porque tiene que mandar en el instante la crónica”, lamentó Apezarena.

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José Apezarena | Fuente: Extraconfidencial

CAMBIA LA FORMA DE TITULAR

Las nuevas herramientas han cambiado, incluso, la forma de titular las informaciones. No solo eso, sino que una misma noticia en un mismo medio puede tener hasta cuatro “titulares” diferentes: Uno en Twitter, otro en Facebook, otro en la portada o interfaz principal del periódico y otro en el interior de la noticia. Realmente, solo este último acostumbra a ser un auténtico titular. El resto son frases ambiguas, preguntas abiertas o conjuntos de palabras que tratan de generar dudas en lugar de resolverlas. Y eso, desde luego, no es periodismo. La razón de esta tendencia se encuentra en el poder de las redes sociales para generar tráfico hacia los sitios web de los periódicos. Un movimiento que está absolutamente medido y cuantificado. Lo mismo sucede en los buscadores, donde entra en juego la técnica del SEO para lograr un buen posicionamiento. “No voy a ceder al SEO. Si lo hacemos, corremos el riesgo de que gane el más tecnológico y no el más periodista. Quizás esté equivocado, pero no voy a pasar por ahí”, sentenció Apezarena ante la atenta mirada de su compañero Pablo López, responsable de Nuevos Formatos de El Confidencial.

Él, lógicamente, ofreció una visión diferente que, precisó, no trata de cargarse las bases del periodismo, sino de aunar fuerzas entre técnicos y periodistas. “Y con técnicos no me refiero solo a maquetadores. También a programadores, informáticos e incluso a la matemática que forma parte de nuestro equipo”, comentó. Un grupo que trabaja para difundir la información de otro modo: a base de las llamadas nuevas narrativas, que no solo combinan texto, imagen y vídeo; sino que también incorporan, por ejemplo, fotos con audio. También son ellos quienes se preocupan, entre otras cosas, del ‘peso’ de las noticias. “Si ocupa 60 megas y al lector se le fastidia la tarifa por descargarla, no va a volver a entrar en la web. No basta con generar contenidos, tenemos que adaptarlos”, sostuvo López. “Se trata de aplicar la técnica para seguir contando historias”, añadió Apezarena.

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