¿Seriales teledirigidos con titulares take away? No, gracias

Por Javier Dávila. Leí hace unos años, un dato sobre el torrente de información al que estamos expuestos. Una persona letrada del S.XIII recibía en toda su vida menos información, de la que recibimos nosotros en un dominical de cualquier diario. Esto me hace pensar qué cantidad de información recibimos en un solo día, con qué nos quedamos de ella y cómo puede gestionarla un individuo.

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Fuente: Giulo Magnifico / flickr.CC

La polémica sobre cuál es el papel que deben  cumplir los medios de comunicación, y en definitiva el periodismo, ante esta realidad, y las nuevas formas de comunicarse, no es nueva.

En el 2011 un periodista gran reserva como Iñaki Gabilondo, reflexionaba en su libro “El fin de una Época” sobre esto;  y venía a decir que es, precisamente ante esta realidad, cuando el periodismo se debe hacer grande, para organizar todo este torrente de información, separar el grano de la paja, jerarquizar los contenidos, y mostrar todas las aristas en los asuntos más poliédricos. Amén.

¿Es ese el papel que está ejerciendo el periodismo a día de hoy? A día de hoy, el periodismo no cumple ninguna de esas premisas. Ante un acontecimiento importante, es precisamente en el primer momento, cuando nos llegan las primeras noticias (ya sea a través de las redes sociales o a través de los medios tradicionales) ,cuando podemos sacar las conclusiones más asépticas.

A partir de ese momento, es cuando las noticias, y sus derivadas, empiezan a ser moldeadas por los medios y sus intereses. En otra época las líneas editoriales de los medios, actuaban como un ejercicio de libertad de expresión, desde donde se analizaba la información, después de realizar la obligación de informar que se les supone a los medios. Actualmente la línea editorial de los medios, moldea las noticias para conseguir crear opinión no para ofrecer un punto de vista, y una vez creadas las opiniones, se sacia la necesidad de que nos reafirmen en las mismas.

Por lo cual entiendo que ya no existe la línea editorial de los medios, si no que estos actúan con su maquinaria de crear opinión, como una empresa que tiene que presentar balance a través de dos vertientes: rendir cuentas ante quien les financia por un lado, y asegurarse la clientela por otro.

Y ante este panorama ¿alguien sabe qué fue del periodismo? Ni siquiera hablo de una voz crítica que se alce ante tanto desmán sin ser censurada al minuto, ni de un periodismo de investigación de block, bolígrafo o grabadora al más puro estilo watergate que destape las vergüenzas del sistema. Me refiero al elemental derecho a informar y ser informado, que se le presupone a un Estado de derecho. Me refiero a tener dónde acudir para saber qué ocurre en tu entorno, sin tener que bucear en un lodazal de suspicacias e intereses.

Siempre se ha dicho que para estar bien informado, hay que beber de varios medios, y así entender todos los puntos de vista…. ¿tenemos que fumarnos aún más información? Eso se podía asumir, cuando la cuestión era detectar una perspectiva ideológica, eso es asumible y hasta divertido, ahora la cuestión es más turbia…. Ahora el problema es, en ocasiones, cómo quitarte de encima un culebrón informativo, que dura meses y vaya usted a saber a qué intereses responde, para poder llegar a otra noticia que ha sido condenada al ostracismo mediático, porque no se le puede sacar ningún rédito empresarial…. Porque sí… es lo que parece, la información cotiza en bolsa, pero también cotiza en los parlamentos. Pero seguramente este ni siquiera sea el mayor de los problemas, el ciudadano se ha entregado y ha claudicado, ya se ha acostumbrado o al serial teledirigido, o al titular sensacionalista y letras grandes y de poco rigor informativo, un titular take away.

Efectivamente, yo abogo por las directrices que sugería Gabilondo; el rigor, la jerarquía  conceptual, la panorámica que abarca los hechos, la contextualización, la contención de la frivolidad, y, en definitiva, por todo aquello que seguro alguna vez se sugirió en alguna facultad de Ciencias de la Información.

 *Javier Dávila, guía turístico y músico. Amante del buen periodismo.

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