Medios de Comunicación, agentes de cambio social para un mundo libre de machismos

Por Carmen Álvarez. La Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña ha celebrado recientemente la gala de “Los Premios de Comunicación no Sexista”, un galardón que reconoce anualmente las buenas prácticas periodísticas para una comunicación contra las discriminaciones de género, y que ha premiado en esta ocasión el talante periodístico de Montserrat Boix, Pepa Bueno, Núria Ribó, Ana Requena o Juan Mora. Unos premios que reconocen la responsabilidad social de los medios de comunicación como agentes de cambio para la construcción de un mundo libre de machismos.

La percepción de la opinión pública sobre la violencia de género está directamente vinculada al tratamiento informativo que se hace de ésta. Hablar de “muerte”, en vez de “asesinato”, justificar al agresor o buscar motivos (alcohol, celos, discusiones), son prácticas informativas habituales y ensombrecen las causas reales de la violencia machista. Una violencia que es producto de una sociedad patriarcal, cuya punta del iceberg son los feminicidios.

Un tratamiento informativo inadecuado contribuye a la construcción de imaginarios colectivos sobre una violencia ajena e íntima, que no nos incumbe. Cuando la violencia de género debería ser tratada como una cuestión de carácter público, una causa política, un problema global.

La ONU señala que al menos una de cada tres mujeres y niñas ha sido agredida o abusada sexualmente, al menos una vez en la vida. La violencia machista mata más que el cáncer y el tabaco, más aún que los accidentes de tráfico. Estos datos escalofriantes evidencian la responsabilidad de los medios de comunicación a la hora de abordar esta problemática, y la especial relevancia que cobran premios como el de “comunicación no sexista” para visibilizar y denunciar  la violencia contra las mujeres.

El negocio del Sexo

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Campaña publicitaria de una compañía venezolana de zapatos. Fuente: mujeresenred.net

Recientemente, uno de los principales medios de comunicación español, publicaba un artículo de opinión titulado “el negocio del sexo”, donde su autor expone una serie de descalificaciones sobre la absurda manifestación contra la violencia que llaman de género, del pasado 7 de noviembre. Una manifestación que, por cierto, reunió a decenas de miles de personas para reivindicar un mundo libre de violencia contra las mujeres, y convertir este asunto en una cuestión de Estado. Pero según el autor se trata de una obstinada violencia privada cuyas raíces son casi insondables y esta movilización ciudadana no responde a otra cosa que a una desvergonzada instrumentalización que hacen de ella, las mujeres de izquierda, cuya única intención real es hacer negocio con el crimen.

Una curiosa reflexión, cuando son precisamente los periódicos españoles, los que más rentabilidad le sacan al negocio del sexo. Ni más ni menos que unos cuarenta millones de euros al año con anuncios de prostitución. En sus páginas impera una doble moral, es bastante común encontrar duras críticas a la prostitución y a la trata de mujeres con fines de explotación sexual, para más tarde cruzarte con teléfonos de contacto, líneas eróticas, masajes sensuales o clubes. Y esto, también es violencia.

Un periodismo que conciencie e informe

No todo va tan mal. Los avances han sido muchos y significativos. Un tratamiento mediático más responsable va de la mano de una sociedad cada vez más concienciada e interesada en abordar las causas de los problemas. Quizás, un punto de inflexión en el tratamiento informativo sea el año 1997. Durante este año, Canal Sur invitó a una mujer-Ana Orantes- a contar los episodios de malos tratos que había sufrido por parte de su marido, su intervención televisiva derivó en un feminicidio. Su marido la apaleó y quemó viva. La brutalidad del caso conmocionó a la opinión pública, creó un intenso debate social, político y académico, que consiguió interpelar a los propios medios sobre su papel y responsabilidad social.

A día de hoy, hay diferentes ejemplos de periodismo responsable, que conciencia e informa contra la violencia de género. Periodismo Humano publicó una serie documental para desgranar las causas y el entramado emocional de las mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual. La sección micromachismos de eldiario.es contribuye a poner luz sobre pequeños (y grandes) gestos del machismo cotidiano y normalizado que nos rodean. El diario Público utiliza un decálogo específico para informar sobre violencia de género. Periodistas como @Barbihijaputa y revistas digitales como Pikara Magazine retratan el machismo de la sociedad actual. El diario digital mujeresenred.net lanza una mirada crítica sobre el periodismo contemporáneo y su responsabilidad social, recursos, agenda y claves del feminismo. Su creadora, Montserrat Boix, asume la responsabilidad que implica su profesión: Si no fuera feminista, no podría ser una buena periodista, confiesa.

Si conoces más ejemplos de periodismo no sexista, puedes compartirlos con @premiosenfoque con la etiqueta  #PeriodismoNoSexista.

*Carmen Álvarez, periodista. Trabaja en proyectos de comunicación para la transformación social.

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